El Buen Pastor da la vida por sus Ovejas

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EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
Creemos en ti, Padre porque nos has dejado a tu Hijo, como la Puerta para entrar y vivir dentro de tu Iglesia. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
Creemos en ti, Jesucristo porque entregaste tu vida por tus ovejas, por todos los hombres a quienes viniste a salvar. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
Creemos en ti, Espíritu Santo porque mueves a otras ovejas que están fuera y quieres que se integren y pertenezcan al rebaño de Jesús. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

ORACIÓN: Padre: Jesús entregó su vida para que viviéramos y nos salváramos. Danos valor para escuchar su voz y para seguirle en nuestro camino hacia ti. Que sepamos reflejar el amor que nos ha mostrado, preocupándonos los unos por los otros con la misma generosidad que él nos ha mostrado. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Adoración personal
MONICIÓN: Jesús, el Buen Pastor, entrega su vida por nosotros y nos conduce, por su resurrección, a la vida eterna. De pie.
LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS
Del evangelio según san Juan: En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da la vida por sus ovejas. En cambio, el asalariado, el que no es el pastor ni el dueño de las ovejas, cuando ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; el lobo se arroja sobre ellas y las dispersa, porque a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas. Tengo además otras ovejas que no son de este redil y es necesario que las traiga también a ellas; escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor. El Padre me ama porque doy mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita; yo la doy porque quiero. Tengo poder para darla y lo tengo también para volverla a tomar. Este es el mandato que he recibido de mi Padre”. Palabra del Señor.
Oración Personal.
1. “El buen pastor da su vida por las ovejas”: estas palabras se realizaron plenamente cuando Cristo, obedeciendo libremente a la voluntad del Padre, murió en la cruz. Ofreció su vida en sacrificio por todos. Él entrega su vida física, como manifestación extrema de su amor. Quien no ama hasta dar la vida no es auténtico pastor. El máximo don de sí es la comunicación plena de lo que él es. No se trata de que, por su muerte, se nos conceda algo venido de fuera. Se trata de que su Vida, puesta al servicio de todos, prende y se desarrolla en los demás. Darnos sin límites, será la prueba de que su Vida está en nosotros. Jesús realiza el modelo más alto de amor por el rebaño: Él dispone libremente de su propia vida, nadie se la quita, sino que la dona en favor de las ovejas. En abierta oposición a los falsos pastores, Jesús se presenta como verdadero y único pastor del pueblo: el pastor malo piensa en sí mismo y explota a las ovejas; el pastor bueno piensa en las ovejas y se dona a sí mismo.
Oración Personal.

2. Conozco a mis ovejas y ellas me conocen. No se trata de un conocimiento a través de los sentidos o de la razón. Conocimiento y amor van siempre juntos. Ese conocimiento mutuo es una relación íntima, por la participación del Espíritu. Esta relación nos lanza a contemplar la simple imagen de oveja y pastor. Este mutuo conocimiento—amor, lo compara con el que existe entre Jesús y el Padre. La comunidad de Jesús no es una filiación externa, sino una experiencia—vivencia de amor. No se trata de la pertenencia a una institución, sino de la unidad de ser y acción en el mismo Espíritu. El descubrimiento vivencial del amor de Dios al hombre lleva a dar la vida. Desde aquí contemplamos la visión universal de la misión de Jesús. Al contrario del mercenario, Jesús, Buen Pastor es un guía que cuida y participa en la vida de su rebaño, no busca otro interés, no tiene otra ambición que la de guiar, alimentar, proteger a sus ovejas. Y todo esto al precio más alto, el del sacrificio por todos su rebaño y los otros que aún no lo conocen.
Oración Personal.

3. Un solo rebaño, un solo pastor es una relación entre Jesús y el rebaño. Jesús es fuente de Vida es la liga que constituye la comunidad como tal. Su base es la naturaleza del hombre acabado por el Espíritu que da unidad interior, con los demás y con Dios. Todos los hombres forman parte de su rebaño. En la figura de Jesús, pastor bueno, contemplamos a la Providencia de Dios, su solicitud paterna para cada uno de nosotros ¡No nos deja solos! La consecuencia de esta contemplación de Jesús Pastor verdadero lo refleja claramente san Juan: ¡Miren cómo nos amó el Padre! Es verdaderamente un amor sorprendente y misterioso, porque donándonos a Jesús como Pastor que da su vida por nosotros, el Padre nos ha dado lo más grande y precioso que nos podía donar. Es el amor más alto y más puro, porque no está motivado por ninguna necesidad, no está condicionado por ningún cálculo, no está atraído por ningún interesado deseo de intercambio. Ante este amor de Dios, experimentamos una alegría inmensa y nos abrimos al grato reconocimiento por lo que hemos recibido gratuitamente.
Oración Personal.

4. La disposición a ese amor, articula los relatos con el tiempo de Pascua que estamos celebrando. La raíz de la experiencia pascual es que Jesús sigue vivo y comunica Vida a la comunidad. Como los primeros cristianos, nosotros tenemos la misma posibilidad de hacer nuestra es amor, porque se trata de la misma Vida de Dios, de su amor que se nos entrega incondicionalmente. “El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me come vivirá por mí”. El que me come, quiere decir el que me hace suyo, el que se identifica con mi manera de ser, de pensar, de actuar, de vivir. Si Jesús es pan de Vida, no es porque lo podemos comer a él, sino porque nos capacita para dejarnos comer. En la medida en que cada uno de nosotros hayamos hecho nuestra esa Vida, estaremos dispuestos a desvivirnos por los demás. El salir de sí mismo e ir a los demás para potenciar su misma Vida, no debe depender de las circunstancias; es un movimiento que tiene su origen es ese mismo Amor que se me ha comunicado y que no tiene más remedio que manifestarse en la entrega a los otros, sin ninguna clase de distinción.
Oración Personal.

5. Amar, contemplar, seguir para agradecer no basta, todos los cristianos estamos llamados a seguir al Buen Pastor, en particular, cuantos tenemos la misión de guiar la Iglesia, la casa, el trabajo, etc., estamos llamados a asumir no la mentalidad del mánager sino la del siervo, a imitación de Jesús que, despojándose de sí mismo. Pero debemos entender esta convicción: Amar y servir al que me ama y sirve, no es garantía ninguna del amor
cristiano. El ayudar al que puede ayudarte y ser amable con la persona que puedo necesitar, no es más que un sutil despliegue de egoísmo. Si no atendemos a este detalle en nuestras relaciones con los demás, fácilmente podemos creernos en la cima del cristianismo, simplemente porque somos capaces de sacrificarnos por aquellos de los que dependemos. El amor es dar la vida por todos, el Buen Pastor siempre está cuidando que no entre el salteador, robe, disperse o mate. Quien ama, se preocupa de todos y no de unos cuantos. El amor del Padre debe motivarnos a desprendernos de nuestro egoísmo y a buscar a todos para entregarles el amor.
Oración Personal.

ORACIÓN UNIVERSAL (de pie)
Oremos al Padre y pongamos nuestra vida en sus manos de Jesús, Buen Pastor para que oriente nuestra vida, diciendo:
R/. Jesús, Buen Pastor, enséñanos amar.
1. Para que los obispos, los presbíteros y diáconos apacienten santamente a los pueblos que tienen encomendados. Oremos.
2. Para que los gobernantes y los políticos pongan los intereses de sus encomendados por encima de sus políticas y ganancia económicas. Oremos.
3. Para que las familias cristianas, siguiendo al Buen Pastor y con espíritu de piedad y de renuncia a lo mundano, hagan germinar abundantes vocaciones a la vida sacerdotal y religiosas. Oremos.
4. Para que la paz que Jesucristo concedió a los discípulos prevalezca con fuerza en nuestro mundo, y se alejen de las naciones el odio y las guerras. Oremos.
5. Para que los enfermos, los pobres y todos los que sufren encuentren en nosotros luz y esperanza para sus vidas. Oremos.

Padre, fuente de gozo y paz, que has concedido a tu Hijo el poder y la realeza sobre los hombres y los pueblos, escucha nuestra oración y sostenos con la fuerza de tu Espíritu, para que nunca nos separemos de nuestro pastor, que nos conducirá hacia fuente de aguas vivas, y que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos. Amén.
6. Jesús, me levanta de mi letargo cristiano y me pones en guardia frente a tantas cosas que debilitan y distorsionan mi amistad contigo. Eres cayado en el que me apoyo para sujetarme. Anuncias mi nombre con un nuevo adjetivo: ¡AMIGO! Y, compruebo una y otra vez, que eres Pastor que me cuida de día y vela mis sueños en la noche. Sí; Jesús. Siempre surges en el momento oportuno. Conoces mi vida como nadie y, a pesar de estar tan llena de tibieza, la pones sobre tus hombros para, quitarle sus pecados y dolencias. Y es que, Tú, Señor, como Pastor diligente, oportuno y puntual te haces el encontradizo cuando más te necesito Sí, debilitado por mis esfuerzos, pienso en el abandono me elevas sobre tus hombros me cubres con tus brazos y me rodeas con tu amor. Sí, paralizado por mis errores, miro al fracaso susurras palabras de consuelo a mis oídos: ¡Yo estaré contigo todos los días! Y es que, Tú, Señor, como Pastor, no quieres que –aun siendo débil oveja- me pierda y me vaya lejos de tu rebaño. Por eso y por tantas cosas, Señor, te doy gracias, bendigo tu nombre, avanzo en tus sendas, proclamo tu Palabra y, hoy. Amén.
BENDICIÓN
Les diste Señor, el pan del cielo.
Que contiene en sí todo deleite
OREMOS: Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. /Amén.
ACLAMACIONES: *Bendito sea Dios. *Bendito sea su santo nombre. *Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. *Bendito sea el nombre de Jesús. *Bendito sea su sacratísimo Corazón. *Bendita sea su preciosísima Sangre. *Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. *Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito. *Bendita sea la gran Madre de Dios, María Santísima. *Bendita sea su santa e inmaculada Concepción. *Bendita sea su gloriosa Asunción. *Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre. *Bendito sea San José, su castísimo esposo. *Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos. Amén.
ORACIÓN POR LAS INTENCIONES DEL PAPA Y POR EL OBISPO

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