El sacerdote ministro al servicio del amor

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Creemos en ti, Padre, porque haces perpetuo el sacerdocio de tu Hijo en hombres frágiles para la santificación y salvación de todos. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
Creemos en ti, Jesucristo, porque enseñas a tus ministros que sólo amando y santificando es que se está contigo y con el Pueblo. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
Creemos en ti, Espíritu Santo, porque acompañas a los hombres frágiles por el camino de la santidad y de la propia salvación. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
Oración: Padre: Para Gloria tuya y salvación de todos los hombres constituiste Sumo y Eterno Sacerdote a tu Hijo, Jesucristo, concede a quienes Él ha elegido como ministros suyos y administradores de sus sacramentos y de su Evangelio, la gracia de ser fieles en el cumplimiento de su ministerio. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Adoración personal
Monición: El ministerio sacerdotal de Jesús es el servicio, sólo así se llega al Reino de los cielos. Nos ponemos de pie.
LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS
Del evangelio según san Marcos: En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaban Galilea, pero Él no quería que nadie lo supiera, porque iba enseñando a sus discípulos. Les decía: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le darán muerte, y tres días después de muerto, resucitará”. Pero ellos no entendían aquellas palabras y tenían miedo de pedir explicaciones. Llegaron a Cafarnaúm, y una vez en casa, les preguntó: “¿De qué discutían por el camino?”. Pero ellos se quedaron callados, porque en el camino habían discutido sobre quién de ellos era el más importante. Ento-ces Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos”. Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: “El que reciba en mi nombre a uno de estos niños, a mí me recibe. Y el que me reciba a mí, no me recibe a mí, sino a aquel que me ha enviado”. Palabra del Señor.
Oración Personal.
1. Dice el Papa Francisco: tanto el Obispo como el Sacerdote tienen poder, pero: “El verdadero poder es el servicio. Cómo lo hizo Jesús, que no vino para ser servido, sino para servir, y su servicio ha sido el servicio de la Cruz. Él se humilló hasta la muerte, la muerte en la Cruz, por nosotros, para servirnos a nosotros, para salvarnos. Y no hay otro camino en la Iglesia para seguir adelante. Así, todo cristiano debe entender su vida. Si no aprendemos esta regla cristiana, nunca seremos capaces de entender el verdadero mensaje de Jesús sobre el poder”. De aquí el propósito de la hora santa, en este jueves que celebramos a Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, que todos nuestros sacerdotes, a quienes amamos, les ayudemos en su ministerio orando, para que tengan la misma intención de Jesús: “Que su servicio, igual que Él, sea el camino de la cruz”.

Oración Personal.
2. También dijo el Papa: pidamos que los sacerdotes, “conscientes de haber sido elegidos entre los hombres y constituidos en favor de ellos para cuidar las cosas de Dios, ejerzan con alegría y caridad sincera la obra sacerdotal de Cristo, con el único anhelo de buscar a Dios”, “entre todos sus discípulos, el Señor Jesús elige algunos en particular para que, ejerciendo públicamente en la Iglesia, en su nombre, el oficio sacerdotal en favor de todos los hombres, continúen su misión de maestro, sacerdote y pastor”. “Así como en efecto, para ello Él había sido enviado por el Padre, del mismo modo Él envió a su vez al mundo, primero a los apóstoles y luego a los obispos y sus sucesores, a los cuales les dio como colaboradores a los presbíteros, que –unidos a ellos en el ministerio sacerdotal – están llamados al servicio del pueblo de Dios”.
Oración Personal.
3. El seminarista, después de una madura reflexión y oración, se agrega al orden de los presbíteros, para que al servicio de Cristo, Maestro, Sacerdote y Pastor, para que cooperen en la edificación del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia como pueblo de Dios y Templo del Espíritu Santo. Así, configurados en Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, es decir, consagrados como verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento, son predicadores del Evangelio, pastores del Pueblo de Dios y presiden las acciones de culto, especialmente en la celebración del sacrificio del Señor. Pidamos para que los sacerdotes jóvenes ejerzan con dignidad y alegría el ministerio de la Santa Iglesia. Sean fieles y mediten asiduamente la Palabra del Señor, para creer lo que han leído, para enseñar lo que aprendieron en la fe y vivir lo que han enseñado. Recordando que la Palabra de Dios no es de su propiedad, es Palabra de Dios. Y la Iglesia es la que custodia esa Palabra.
Oración Personal.
4. El Papa Francisco pide a todos que oremos por los sacerdotes y los obispos, para que no cedan a las tentaciones de las riquezas y la vanidad, y no terminen convirtiéndose así en lobos en vez de ser los pastores fieles. Que sirvan a los hermanos, que custodien, edifiquen y defiendan al pueblo. Busquen su relación de protección en el amor entre Dios y ellos y, del pastor con su pueblo. Que no se sirvan a sí mismos, ni busquen el ministerio para su vanagloria, sino para hacer crecer, para pastorear al pueblo, al propio rebaño, para defenderlo de los lobos. La relación del obispo y del sacerdote con el pueblo, es una relación “existencial, sacramental”. Por eso los ministros tienen necesidad de las oraciones de su pueblo, “porque también el obispo y el sacerdote pueden ser tentados”. Los obispos y los sacerdotes deben rezar tanto, anunciar a Jesucristo Resucitado y “predicar con valor el mensaje de salvación”. Porque son hombres y son pecadores y son tentados, debemos darles espacios y procurar que ellos tengan un buen tiempo de oración e intimidad con Dios.
Oración Personal.
5. Una tentación, según san Agustín, está en las riquezas, que puede llegar a convertirse en avaricia y vanidad, porque el obispo o el sacerdote, se aprovecharía de las ovejas para sí mismo, cambiando su esencia, porque ya estaría tomando del pueblo. San Agustín dice: ‘Toma la carne para comerse a la oveja, se aprovecha; hace negocios y está apegado al dinero; se vuelve avaro y también tantas veces simoníaco. O se aprovecha de la lana por vanidad, para ensalzarse”. De este modo, “cuando un sacerdote, un obispo va detrás del dinero, el pueblo no lo ama, y esto es un signo y él mismo termina mal”.
Cuando un obispo, un sacerdote va por el camino de la vanidad, entra en el afán de hacer carrera –y hace tanto mal a la Iglesia– al final hace el ridículo, se vanagloria, le gusta hacerse ver todopoderoso… ¡Y el pueblo no ama esto! Pidamos para que sean pobres, para que sean humildes, mansos, al servicio del pueblo y, cumpliendo con la Palabra de Dios, encuentren la alegría de ser signos creíbles y escogidos de entre los hombres, para ser santificadores de los hermanos, con la gracia del Espíritu Santo. Que sean hombres que vigilen el rebaño, que su corazón esté siempre dirigido hacia su pueblo. Y también para que el Señor los defienda de las tentaciones, porque si van por los caminos de las riquezas, si van por el camino de la vanidad, se convertirán en lobos y no en pastores. Oremos por esto.
Oración Personal.
ORACIÓN UNIVERSAL (de pie)
Sigamos rezando por nuestros sacerdotes y las vocaciones sacerdotales en nuestra Diócesis de Nuevo Laredo, diciendo:
R/ Jesús, configúralos a ti, por tu Espíritu Santo .
1. Por la Iglesia universal y sus ministros, que vivan en la tierra mirando el Cielo. Oremos
2. Por nuestro Obispo Gustavo, que sea luz del mundo y sal para esta Diócesis. Oremos
3. Por los sacerdotes de nuestra amada Diócesis, que sean espejo de santidad. Oremos
4. Por los Párrocos, para que en obediencia a su Obispo, caminen en santidad. Oremos
5. Por los sacerdotes religiosos, para que en sacrificio y abnegación, sean testimonio de cielos nuevos y tierras nuevas Oremos
6. Por los sacerdotes jóvenes para que trabajen sin descanso y no se busquen así mismos, sino que busquen el Reino. Oremos
7. Por los sacerdotes ancianos, para que en su ancianidad o enfermedad, alcancen los caminos de salvación a muchos. Oremos
8. Por los jóvenes que son llamados al sacerdocio y por los seminaristas que van en camino hacia el sacerdocio, para que busquen ser otros Cristo y apóstoles según el Corazón de Cristo. Oremos
Jesús, Sumo y Eterno Sacerdote guarda puros los corazones de tus sacerdotes. Que tu santo amor los proteja de todo peligro. Bendice sus trabajos y que el fruto de sus desvelos sea la salvación de muchas almas, que serán su consuelo aquí y su corona eterna. Te lo pedios a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
6. Señor Jesús, presente en el Santísimo Sacramento, que quisiste perpetuarte entre nosotros por medio de tus Sacerdotes, haz que sus palabras sean sólo las tuyas, que sus gestos sean los tuyos, que su vida sea fiel reflejo de la tuya. Que ellos sean los hombres que hablen a Dios de los hombres y hablen a los hombres de Dios. Que no tengan miedo al servicio, sirviendo a tu Pueblo Santo. Que sean verdaderos servidores de la gracia recibida, acompañando a los pobres, a los enfermos, a los necesitados, a los que se sienten solos, sabiendo que como el Buen Pastor, tiene que saber caminar cercanos a su rebaño. Que sean hombres, testigos del eterno Padre en nuestro tiempo, caminando por las sendas de la historia con tu mismo paso y haciendo el bien a todos. Que sean fieles a sus compromisos, celosos de su vocación y de su entrega, claros espejos de la propia identidad y que vivan con la alegría el don recibido. Amen.
BENDICIÓN
Les diste Señor, el pan del cielo.
Que contiene en sí todo deleite.

OREMOS: Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. /Amén.
ACLAMACIONES: *Bendito sea Dios. *Bendito sea su santo nombre. *Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. *Bendito sea el nombre de Jesús. *Bendito sea su sacratísimo Corazón. *Bendita sea su preciosísima Sangre. *Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. *Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito. *Bendita sea la gran Madre de Dios, María Santísima. *Bendita sea su santa e inmaculada Concepción. *Bendita sea su gloriosa Asunción. *Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre. *Bendito sea San José, su castísimo esposo. *Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos. RESERVA

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