¡Iglesia de Nuevo Laredo, sé fiel a tu Señor !

consagracion_2014

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
Creemos en ti, Padre porque el amor viene de ti, y cuando amamos sabemos que te conocemos, porque tú eres amor. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

Creemos en ti, Jesucristo porque queremos aprender de ti, que eres manso y humilde de corazón. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

Creemos en ti, Espíritu Santo porque nos ayudas a cumplir los mandamientos, preceptos y leyes que nos manda el Padre a poner en práctica. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

ORACIÓN: Padre: haz que nos revistamos con las virtudes del Corazón de Jesús y nos encendamos con el amor que inflama el Corazón maternal de María, para que, consagrados y con-figurados a tu Hijo, merezcamos ser partícipes de la redención eterna. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Adoración personal
MONICIÓN: El mandamiento del amor, nos lleva a aprender de Jesús, el manso y humilde de corazón. De pie.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS
Del evangelio según san Mateo: En aquel tiempo, Jesús exclamó: Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien. El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga ligera”. Palabra del Señor.
Oración Personal.

1. Como pueblo de Dios que peregrina en estas tierras, queremos hacer todos juntos, y en nombre de cada uno de los habitantes de nuestros municipios de Tamaulipas y Nuevo León, una consagración a Dios, que esperamos trascienda y permanezca, y se traduzca en frutos de justicia, paz y desarrollo integral para todos, desde la caridad cristiana. En nuestros tiempos, aquí y ahora, casi todos los pobladores de nuestra Diócesis han recibido el bautismo, lo cual nos convierte en miembros del pueblo santo de Dios. Si todos viviéramos como cristianos, estas tierras deberían ser prácticamente el paraíso terrenal, pero qué lejos estamos de esa realidad. Qué pocos son los bautizados que se saben y se sienten pueblo de Dios. Cuán-tos son los bautizados que están lejos de la Iglesia y que viven su religión en forma aislada, y en un modo peculiar, acercándose muy poco a los sacramentos y a la vida de la comunidad eclesial. Peor aún, cuántos son los bautizados que viven totalmente como paganos, entre inmoralidades y corrupción y hasta cometiendo crímenes abominables.
Oración Personal.

2. Los que aquí estamos reunidos, somos un grupo de católicos, conscientes de ser pueblo de Dios, conscientes de ser bautizados y conscientes de todo lo que significa y todo lo que implica ser bautizados. Nosotros hemos conocido la alegría del evangelio y estamos preocupados por encender el mismo fuego de gozo en los corazones de todos los bautizados que viven a nuestro alrededor. Nos preguntamos como Iglesia qué podemos hacer para cumplir la misión de contagiar la alegría del evangelio a toda la sociedad. En nuestro plan de pastoral no nos resignamos a la pequeña porción de fieles que abarrotan nuestros templos, porque sabemos que fuera de ellos quedan muchísimos más bautizados que no se han acercado, y en nuestro corazón están todos, y en nuestra intención está el atraerlos a todos para que experimenten el valor del encuentro con el otro e inicien la vivencia integradora de pequeños grupos en las parroquias, para descubrir los valores del Reino en la fraternidad, como corresponde a la primera etapa de nuestro plan diocesano de pastoral. Encontrarnos, reconciliarnos, vivir en fraternidad, es algo que sólo puede suceder desde la caridad, sin el amor esto es imposible. Nos hemos preparado a la celebración de las bodas de plata fortaleciendo la virtud de la esperanza. Ahora queremos que el año 2015 sea en nuestra Diócesis el año de la caridad.
Oración Personal.

3. Dios nos creó a su imagen y semejanza. Dios es amor, y nos creó por amor y para amar. Amando somos plenamente humanos y, al mismo tiempo, amando nos asemejamos a nuestro Creador. Jesús nos dijo que el amor a Dios por sobre todas las cosas y el amor al prójimo como a nosotros mismos son los mandamientos que resumen toda la ley. Todo pecado es una falta de amor. Para nuestros primeros padres, Adán y Eva, comer la fruta prohibida, por motivo de soberbia, significaba amarse a sí mismos despreciando el amor de Dios. Para Caín asesinar a su hermano Abel, significaba haberlo asesinado antes en su corazón, movido por su envidia, y su falta de amor. El amor de Dios nos hará superar nuestros egoísmos. Consagrarnos a los sagrados corazones de Jesús y de María, significa conectarnos a la energía del amor de Dios. Pero esta conexión debe ser un ejercicio diario. Si hoy me conecto, hoy amo. Si luego me desconecto, pronto dejaré de amar, porque amaré sólo a los que me amen y eso sólo mientras no me fallen. Nuestra capacidad de amar se nutre en el amor de Dios. En Dios encontraremos siempre razones nuevas para seguir amando. Si sólo basamos el amor en meras razones humanas, éstas tarde o temprano nos han de faltar.
Oración Personal.

4. Jesús, hoy nos vuelve a decir: “Vengan a mí todos… aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón”. De Él sólo de Él podemos aprender. Pero también de María aprendemos, porque nos conduce a Él, diciéndonos “hagan lo que Él les diga”. También de María aprendemos, porque su “fiat”, su sí incondicional, es muestra de un corazón cien por ciento identificado con el sí de su Hijo, obediente al Padre. En el corazón de Jesús encontramos descanso para nuestras fatigas, aprendizaje para nuestra mansedumbre y humildad, fortaleza para nuestra debilidad en el amor. Cuando se reencuentran los que fueron compañeros en una misma buena escuela 20 años después, o 30 o 40 años después, nos asombramos por el parecido que tienen nuestras formas de pensar, y por la coincidencia en tantos criterios y valores. Pues resulta que todos nosotros hemos sido educados en las mismas aulas, que son los corazones de Jesús y de María, y ahí el Maestro interior ha sido el Espíritu Santo.
Oración Personal.

5. Cómo no poner el corazón de María junto al corazón de Jesús, si en el vientre de María se forjó el corazón del Mesías, y desde ahí los dos corazones sonaban al unísono. Cómo no unir estos corazones, si durante 30 años en Nazaret Jesús tuvo ahí su aula y pudo experimentar los sentimientos maternos de María, y ella a su vez experimentó los sentimientos filiales de su Hijo divino. Estos dos corazones latieron intensamente en Belén y en la cruz, y cuando Jesús ascendió a los cielos, dejó el corazón de su Madre latiendo en medio de sus discípulos. Hermanos y hermanas, hagamos esta consagración todos juntos, pero hagámosla llenos de fe y esperanza. Creamos que convirtiéndonos a diario, cada uno de nosotros, con la gracia de Dios, podremos transformar nuestros ambientes. Esperemos con alegría los cielos nuevos y la tierra nueva, convencidos de que la obra es de Dios. Hagamos esta consagración en nombre propio, pero también en nombre de nuestra familia, en nombre de los compa-
ñeros de trabajo, en nombre de nuestros vecinos, en nombre de todos nuestros pueblos y ciudades. Consagremos a los que nos gobiernan, para que no les falte la sabiduría que pro-cede de lo alto; consagremos a los policías y militares, para que conserven siempre un corazón auténticamente humano; consagremos a quienes se dedican al crimen, para que se con-viertan de corazón; consagremos a los enfermos, para que hallen consuelo y fortaleza en su enfermedad; consagremos a los presos, para que descubran y vivan la libertad de los hijos de Dios; consagremos a los migrantes, para que lleguen sanos y salvos a su destino; consagremos a los niños, adolescentes y jóvenes, para que no sean pervertidos en su corazón, y mantengan su fe en los altos ideales; consagremos a los esposos, para que perseveren fieles y alegres en su unión matrimonial; consagremos a las familias, para que se mantengan en la unidad. Consagrémonos todos nosotros, a los sagrados corazones de Jesús y de María, para una vida santa que atraiga a los alejados a la alegría del evangelio. ¡Iglesia de Nuevo Laredo, sé fiel a tu Señor. Amén!
Oración Personal.

ORACIÓN UNIVERSAL (de pie)
Unidos a los Sagrados Corazones de Jesús y de María, pidamos al Señor que escuche nuestra oración, diciendo:
R/ Que nuestro corazón se inflame de tu amor.
 Concede al Papa Francisco y a nuestro obispo Gustavo y demás obispos un corazón ardiente, semejante al de Jesús y María, para anunciar el Evangelio a todos los pueblos. Oremos
 Concede a nuestra Diócesis, en su aniversario XXV, por el amor a los Sagrados Corazones, tu Espíritu Santo, para que anuncie el Evangelio a los que no conocen a tu Hijo. Oremos
 Concede a nuestros presbíteros, diáconos, religiosos, que los Sagrados Corazones de Jesús y María acreciente en ellos el celo por tu palabra y la extensión de tu reino. Oremos
 Concede los matrimonios de nuestra Diócesis, ser modelo para sus hijos de amor a tu Iglesia y a la humanidad y testigos de fidelidad, fruto de la consagración a los sagrados corazones. Oremos.
 Concede a nuestros seminaristas, jóvenes, adolescentes y niños, la perseverancia en la iglesia y sean instrumento para que el Señor llame a muchos jóvenes, enamorados de Jesús y de María, a su servicio. Oremos.
 Concede a nuestros gobernantes, tu ayuda a través de los Sagrados Corazones, para que puedan establecer entre los pueblos relaciones de amor, de concordia y de paz. Oremos
 Concede a quienes nos hemos reunido en esta hora eucarística, ser capaces de vivir la consagración, retomando las cualidades propias de Jesús y María y encontrando en sus Sagrados Corazones la intimidad contigo, viviendo el servicio y amor al prójimo. Oremos
Padre santo, concédenos palpar tu amor obteniendo los bienes que te hemos pedido. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
6. Señor, Yo _______ entrego y consagro al Sagrado Corazón de Nuestro Señor Jesucristo, mi persona y mi vida, mis acciones, mis dolores y sufrimientos, para que no deseé hacer uso de ninguna parte de mi ser que no sea para honrar, amar y glorificar al Sagrado Corazón. Este es mi propósito inamovible, principalmente, ser completa-mente de Él y hacer todas las cosas por amor a Él, al mismo tiempo renunciando con todo mi corazón a todo lo que no le sea agradable. Por lo tanto te tomo, Sagrado Corazón, como el único objeto de mi amor, el guardián de mi vida, mi seguridad de salvación, el remedio de mi debilidad e inconstancia, la expiación por todas las faltas de mi vida y mi refugio seguro a la hora de la muerte. Sé entonces, ¡oh, Corazón de Bondad!, mi justificación ante Dios Padre, y aleja de mí los golpes de su justa ira. ¡Oh, Corazón de amor!, pongo toda mi confianza en Ti, ya que temo a todo por mi propia maldad y fragilidad, pero tengo esperanza de todas las cosas por tu bondad y generosidad. Aparta de mí todo lo que pueda disgustarte o que resista a Tu santa voluntad. Permite que Tu amor puro imprima Tu imagen profundamente en mi corazón para que nunca pueda olvidarte o separarme de Ti. Que yo obtenga de tu amada bondad la gracia de tener mi nombre escrito en Tu Corazón, porque en Ti deseo poner toda mi felicidad y gloria, viviendo y muriendo como Tu esclavo. Amén.
BENDICIÓN
Les diste Señor, el pan del cielo. Que contiene en sí todo deleite
OREMOS: Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. /Amén.
ACLAMACIONES: *Bendito sea Dios. *Bendito sea su santo nombre. *Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. *Bendito sea el nombre de Jesús. *Bendito sea su sacratísimo Corazón. *Bendita sea su preciosísima Sangre. *Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. *Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito. *Bendita sea la gran Madre de Dios, María Santísima. *Bendita sea su santa e inmaculada Concepción. *Bendita sea su gloriosa Asunción. *Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre. *Bendito sea San José, su castísimo esposo. *Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos. Amén.

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