Pastor con olor a Oveja

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO

  • Creemos en ti, Padre porque con tu voz, nos llamas a seguir a tu Hijo amado, que es la puerta por donde encontramos la salvación. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
  • Creemos en ti, Jesucristo porque te pones delante de nosotros para que sigamos el camino que nos lleva al Padre y no desviemos nuestros pasos. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
  • Creemos en ti, Espíritu Santo porque nos haces escuchar la voz del Buen Pastor para que desde ti busquemos la vida en abundancia que nos trae. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

ORACIÓN: Padre: Mueve nuestros corazones con las palabras del evangelio, como el mensaje de Buena Noticia hoy para nosotros; y ayúdanos también a oír tu voz en el silencio de nuestra fe, en el gemido de nuestras miserias, y en las palabras de aliento y alegría de los pastores de tu Iglesia y de todos los que tienen buenas palabras para nosotros, porque por medio de ellos habla también y llama nuestro Buen Pastor, Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Adoración personal

MONICIÓN: San Juan nos presenta a Jesús como una puerta siempre abierta; es la posibilidad que se ofrece y no es nunca un obstáculo para el Reino del Padre.
De pie.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS
Del evangelio según san Mateo: En aquel tiempo, Jesús dijo a los fariseos: “Yo les aseguro que el que no entra por la puerta del redil de las ovejas, sino que salta por otro lado, es un ladrón, un bandido; pero el que entra por la puerta, ése es el pastor de las ovejas. A ése le abre el que cuida la puerta, y las ovejas reconocen su voz; él llama a cada una por su nombre y las conduce afuera. Y cuando ha sacado a todas sus ovejas, camina delante de ellas, y ellas lo siguen, porque conocen su voz. Pero a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”. Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron lo que les quería decir. Por eso añadió: “Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes que yo, son ladrones y bandidos; pero mis ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” Palabra del Señor.

Oración Personal.
1. Jesús habla de sí mismo como un buen Pastor. Es una imagen que conocemos por el evangelio de Juan y porque todos los años, en el cuarto domingo de la Pascua, se celebra la fiesta del buen Pastor y la Jornada mundial de oración por las vocaciones, una jornada para que el Pastor siga tocando el corazón de muchos jóvenes que se aminen a seguirle con fidelidad. Vocación significa que Dios llama, que hay una llamada a seguirle. Se trata de saber descubrir el camino: el matrimonio, la vida religiosa o el sacerdocio. Y esta imagen del buen Pastor nos recuerda el seguimiento de Jesús y de su llamada. Teniendo en cuenta este tema de la vocación, vamos a fijarnos en Jesús como buen Pastor y en cómo nos llama y nos invita a seguirle. Lo primero que destaca Jesús de sí mismo es que “entra por la puerta”, que no da rodeos. Él va de cara, directo, no saltando por otros sitios, y con intención de cuidar a las ovejas, y no de aprovecharse de ellas para su beneficio propio. Esos nos son pastores, sino ladrones y bandidos, según Jesús. Hay muchos que se aprovechan de las vocaciones para hacer proselitismo, pero no entienden que el llamado que Dios hace es un llamado a la Iglesia, un llamado de la Iglesia y por lo mismo, no se debe hacer sólo promoción de un instituto religioso o sacerdotal, sin anunciar con claridad, la vocación al matrimonio, a la vida consagrada y a la vida sacerdotal.
Oración Personal.

2. Otro rasgo es el conocimiento de las ovejas, a las que llama por su nombre. El Señor nos conoce por nuestro nombre, sabe cómo somos. Nos conoce incluso mejor que nosotros mismos porque mira nuestro corazón. No se deja influenciar por las apariencias o los prejuicios. Él sabe la verdad de cada uno de nosotros. Pero no para “fiscalizarnos”, sino por amor, por-que nos ha querido desde el primer momento de nuestra existencia, porque nos creó por amor y nos trajo a este mundo para algo en concreto, que es lo que estamos llamados a descubrir. Para Dios no somos un número, no nos creó en serie, sino en serio. Somos sus hijos y nos trata como a tales. Y nosotros reconocemos ese trato, esa voz paternal, familiar, amorosa. Y por eso la atendemos y la seguimos, porque es de confianza. Y esa voz nos lleva a salir del redil, a ser discípulo y misioneros. Pero no vamos solos, Él viene con nosotros. Porque otro rasgo es que el buen Pastor camina con sus ovejas, va delante de ellas, guiando sus pasos. O a veces al lado, animando. O detrás, empujando. Donde haga falta, ahí está el buen Pastor. Él reúne a sus ovejas y ellas le siguen porque conocen su voz, porque el buen Pastor no es un extraño, sino alguien familiar.
Oración Personal.

3. El buen Pastor alimenta a sus ovejas con la vida en abundancia, en las verdes praderas de la Eucaristía, preparando la Mesa cada domingo. Dios quiere que vivamos plenamente y que no nos falte el alimento, que es Él mismo, el buen Pastor que se da, que da su vida por las ovejas. Ese alimento nos ayudará a escuchar mejor su llamada y a seguirle con fidelidad. Todo eso hace el buen Pastor, Jesús. Pero y a nosotros, ¿qué nos toca? En primer lugar, abrir el corazón (la “puerta”) para dejarle entrar en nuestra vida, sin re-paros, sin condiciones. Después, afinar el oído para escuchar su voz y saber qué quiere de nosotros, cuál es nuestro camino, el proyecto de felicidad que Él ha pensado para nosotros desde el primer momento de nuestra existencia. También nos toca mover los pies para salir del “redil”, de las cuatro paredes de la Iglesia, y encontrarnos también con Él en la vida, llamando a otros. Nosotros podemos ser su voz, sus pies, sus manos, su presencia… para otros hermanos que quizá lo necesiten.
Oración Personal.

4. El buen pastor camina delante y las ovejas le siguen. Jesús recorrió del principio hasta el final nuestro camino. Esa experiencia nos sirve a nosotros de guía para recorrer el mismo camino. Se reconoce como la puerta, no refiriéndose al elemento que gira para cerrar o abrir, sino el lugar para entra. Por eso, el pastor que las cuidaba era la única puerta. Por eso dice que es la puerta de las ovejas, no del redil. Todos los que han venido antes, son ladrones y bandidos, no han dado libertad, vida a las ovejas. A ninguno le interesan las ovejas”. Entrar por la puerta que es Jesús, es lo mismo que «acercarse a él», «darle nuestra adhesión»; esto lleva consigo asemejarse a él, es decir, ir como él a la búsqueda del bien del hombre. En Jesús, el hombre puede alcanzar la verdadera salvación. «Podrá entrar y salir», es decir, tendrá libertad de movimiento. «Encontrará pastos», dice lo mismo que «no pasará hambre, no pasará sed». Así se identifica el pasto con el pan de vida que es Él mismo. La misión de Jesús es dar vida y no busca su provecho ni el de Dios. Su único interés está en que cada oveja alcance su propia plenitud.
Oración Personal.

5. Al buen Pastor nos toca recibirle muchas veces en la Eucaristía, porque es alimento, para tener esa “vida en abundancia” que nos promete: “yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. En el alimento de su Cuerpo y su Sangre está nuestra fuerza para seguirle con fidelidad, aunque el camino se llene de obstáculos o se ponga difícil, que en cada momento nos pasa. “¿Qué tenemos que hacer, hermanos?”. Eso es lo que le pregunta-ron a Pedro después de escucharle hablar de Jesús resucitado. “Conviértanse y bautícense”, les contestó. Nosotros ya estamos bautizados, y hemos renovado nuestro bautismo en la Pascua. Nos queda la tarea de la conversión, que es diaria, para conocer mejor a Jesús, el buen Pastor, amarle más y seguirle más de cerca. Que esta Hora Eucarística que estamos celebrando nos ayude. Y que el buen Pastor no deje de tocar los corazones de todos nosotros para que le sigamos, cada uno desde nuestra vocación.
Oración Personal.

ORACIÓN UNIVERSAL (de pie)
Oremos con la más plena confianza a Jesús, nuestro Buen Pastor, porque él cuida de las necesidades de todos los que le siguen. Y digamos:
R/ Señor, muéstranos tus dones
Por los pastores de la Iglesia, para que tomen a Cristo como su modelo y guíen con valentía al pueblo de Dios al reino de justicia y de amor. Oremos.
Por los gobernantes y políticos, para que promuevan siempre la libertad y dignidad del hombre, y coloquen la justicia y la calidad de vida por encima de la ganancia económica personal y del poder. Oremos.
Por los que trabajan en tareas de formación cristiana, para que sepan claramente a dónde se encaminan y guíen a sus alumnos por caminos de vida, compromiso y entrega a Dios y a los hermanos. Oremos.
Por nuestros adolescentes y jóvenes, para que tengan el valor de ser y sentirse totalmente libres para el trabajo del Señor si él les llama a tareas especiales en la Iglesia. Oremos.
Por todos los cristianos, especialmente nuestra comunidad, para que lleguemos a ser un pueblo santo, para que nuestra vida cristiana sea tan creíble que les inspire a muchos aleja-dos volver a Cristo. Oremos.
Señor Jesús, te confiamos todas estas preocupaciones; no te olvides de nosotros, pues contamos contigo, Pastor y Señor nuestro, por los siglos de los siglos. Amén.
6. Señor, quiero ser Buen Pastor y lo haré desprendiéndome de la distancia que pongo, para abrazarme desde la cercanía que aporta el Evangelio a los demás. Abriéndome sin temor a los que estando lejos de mí, pues, tienen tanto o más derecho que los que viven junto a mí, a tu gracia y a tu poder, a tu presencia y a tu Palabra. Desprendiéndome de lo que es secundario, de aquello que estorba al empuje de mi báculo, de tantas cosas que, aun siendo importantes, no son necesarias para compartir mi vida con los demás. Sólo así, Señor. Entregándome sin esperar recompensa alguna, con pasión y con muerte, con vida y con juventud, con experiencia o con vejez, con fuerza y con debilidad. Perdonando las incomprensiones y las calumnias, los malos entendidos y los rechazos, las contrariedades. Llevando alegría a la casa de la tristeza que es el mundo, derrochando sonrisas aunque, por dentro, esté llorando. Cantando desde la fe aunque el auditorio esté vacío. Pregonando tus favores aunque los oídos estén taponados. Sólo así, Señor. Predicando aunque, mi mensaje, sea reprendido. Amando aunque, mi afecto, sea ridiculizado. Callando aunque, mi silencio, sea tachado de cobardía. Hablando aunque, mis palabras, seas tomadas como inoportuna. Que mi palabra sea eco de la tuya, mi vida color de la tuya, mi vivir resonancia de la tuya. Amén.

BENDICIÓN
Les diste Señor, el pan del cielo.
Que contiene en sí todo deleite
OREMOS: Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. /Amén.
ACLAMACIONES:
*Bendito sea Dios. *Bendito sea su santo nombre. *Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. *Bendito sea el nombre de Jesús. *Bendito sea su sacratísimo Corazón. *Bendita sea su preciosísima Sangre. *Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. *Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito. *Bendita sea la gran Madre de Dios, María Santísima. *Bendita sea su santa e inmaculada Concepción. *Bendita sea su gloriosa Asunción. *Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre. *Bendito sea San José, su castísimo esposo. *Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos. Amén.
ORACIÓN POR LAS INTENCIONES DEL PAPA Y POR EL OBISPO

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