Preparar el camino del Señor, ¡es vivir alegre!

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EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO

“Creemos en ti, Padre porque tú tienes palabras de vida eterna y nos das la fe: ¡Ven, Señor, a salvarnos!” (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

“Creemos en ti, Jesucristo porque tú nos sigues inspirándonos desde la esperanza: ¡Ven, Señor, a salvarnos!” (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

“Creemos en ti, Espíritu Santo porque tú fortaleces nuestra caridad: ¡Ven, Señor, a salvarnos!”(Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

ORACIÓN: Padre: Por medio de los profetas de todos los tiempos, tú nos llamas a vivir fielmente los retos del evangelio si queremos ser tu pueblo. Despiértanos de nuestro modo de vivir cómodo y satisfecho. Danos la inquietud de acelerar la venida de tu Hijo y de tu Reino y abrásanos con el fuego de tú Espíritu para que podamos llevar el calor de su amor e integridad a este mundo frío y egoísta. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Adoración personal

MONICIÓN: Marcos, en su evangelio, pasa directamente a hablarnos de Juan Bautista como el último representante del profetismo. De pie.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

Del evangelio según san Marcos: Éste es el principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. En el libro del profeta Isaías está escrito: He aquí que yo envío a mi mensajero delante de ti, a preparar tu camino. Voz del que clama en el desierto: “Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos”. En cumplimiento de esto, apareció en el desierto Juan el Bautista predicando un bautismo de conversión, para el perdón de los pecados. A él acudían de toda la comarca de Judea y muchos habitantes de Jerusalén; reconocían sus pecados y él los bautizaba en el Jordán. Juan usaba un vestido de pelo de camello, ceñido con un cinturón de cuero y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Proclamaba: “Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero Él los bautizará con el Espíritu Santo”. Palabra del Señor.

Oración Personal.

 

  1. Escuchamos el principio del evangelio de san Marcos, quien es un hombre que viviendo su humanidad nos quiere descubrir la humanidad y divinidad de Cristo. La primera palabra de este evangelio es “origen”, aunque se traduce por el principio, pero significa fundamento; es decir, aquello que ha sido la causa de que otra cosa surja. Por eso entendemos que “este es el origen de la alegre noticia de Jesús el Ungido, el Hijo de Dios”. También tenemos la palabra evangelio que Marcos quiere decir: “que todo lo que atañe a Jesús, es una buena noticia”. El evangelio de Marcos nos lleva directamente a hablarnos de Juan Bautista como último representante de los profetas. El Bautista es uno de los personajes claves en el tiempo de Adviento, porque se trata del precursor del Mesías. También veamos que hacía casi trescientos años que no se había conocido un verdadero profeta. Todos los evangelistas lo consideran el heraldo de Jesús, lo anuncia, lo propone al pueblo y es protagonista de su nacimiento en el Espíritu (bautismo). Aquí empieza Jesús a manifestar lo que Él es.

Oración Personal.

 

  1. Encontramos en el relato del Bautista dos hechos muy significativos, que Isaías habla, refiriéndose al texto: “Preparen el camino del Señor”, grito que es el mejor resumen del espíritu de Adviento, pero lo refiere a prepararle un camino a Yahvé, mientras que Marcos lo pone en boca del Bautista refiriéndose a preparar un camino a Jesús. En el fondo el texto quiere que comprendamos que si Dios no llega a nosotros es porque se lo impedimos con nuestra actitud vital, que orienta su preocupación en otras direcciones. Él viene, pero nosotros nos vamos. También encontramos el texto: “Yo les bautizo con agua, pero él los bautizará con Espíritu Santo”, refiriéndose a la diferencia abismal que existía, para aquellos cristianos, entre Jesús y el Bautista. Las primeras comunidades tenían muy clara la originalidad de Jesús con relación a cualquier otro personaje del pasado. Toda la relación con Dios, hasta la fecha, era consideraba como externa al hombre y en relación desigual. Dios era el soberano y el ser humano el súbdito. Jesús manifiesta una relación con Dios muy distinta. Él está empapado del Espíritu y nos sumerge (bautiza) a todos en ese mismo Espíritu.

Oración Personal.

 

  1. El evangelio nos habla de una utopía y, en un mundo tan poco propicio al optimismo, encontrarnos con esta oferta, puede ser impactante. Pero tampoco tenemos que caer en el triunfalismo. Derrotismo y triunfalismo son estrategias extremas que utiliza el yo para fortalecerse e impedir al hombre tomar conciencia de lo que el ser humano es y puede alcanzar. La utopía por su parte nos descubre que siempre se puede seguir creyendo, aunque no siempre salgan las cosas como uno las espera, que siempre se puede seguir soñando con un mundo mejor, aunque parezca que cada vez se está más lejos de la meta, es Dios el que nos dice: “levanten la cabeza, se acerca su liberación”. La utopía nos enseña que siempre se puede amar más, aunque en el intento de hacerlo salgamos lastimados por haberlo intentado; pero siempre habrá alguien que nos esté agradecidos por nunca dejar de hacerlo.

Oración Personal.

 

  1. Hoy la necesidad de estar alerta es más apremiante que nunca, porque jamás se han ofrecido al ser humano más caminos falsos de salvación. Las posibilidades de satisfacer nuestra necesidad de placer sensible son mayores que nunca. Hay toda una gama de productos disponibles en el mercado, desde las drogas hasta los hechizos a la medida. Por eso necesitamos más que nunca de la figura del profeta. Personas que por su experiencia personal puedan arrojar alguna luz en esa maraña de caminos que se entrecruzan y que la inmensa mayoría son veredas perdidas que no llevan a ninguna parte.

Oración Personal.

 

  1. Podemos volcarnos sobre lo sensible, buscando el placer inmediato. O descubrir las posibilidades de plenitud que todos tenemos. Lo que nos rodea nos empuja en dirección al placer. El no tomar una decisión, es ya tomar partido por lo que nos pide el cuerpo. No despertar, es seguir dormidos. Decidirse por lo más difícil solo es posible después de una toma de conciencia, que tiene que ir más allá de los sentidos y de la razón. Es una iluminación que me empuja por un camino nuevo y fascinante, que ni siquiera sé a dónde me va a llevar, pero estoy convencido de que me hará más humano. Esto es hacer de nuestra vida, origen de la Buena Noticia de Jesús, el Ungido. El ejemplo del Bautista nos debe impulsar, pues: vivía con austeridad y se reconocía humilde servidor del Mesías al que él anunciaba. Vivía su particular Adviento con una gran humildad y con una esperanza activa y consoladora. Vivía consciente de la importantísima misión que el Señor le había encomendado, pero esta conciencia de su misión no le llenaba de orgullo, sino de agradecida humildad. Vivía sin atribuirse méritos a sí mismo; el mérito y el honor eran todos para el Mesías al que él anunciaba. Todos y cada uno de nosotros, que queremos seguir a Jesús, debemos vivir este tiempo de Adviento como activos mensajeros y entusiastas anunciadores del Señor, que viene a salvarnos. Solo viviendo así el Adviento, nos estaremos preparando dignamente para celebrar una auténtica Navidad cristiana.

Oración Personal.

 

ORACIÓN UNIVERSAL (de pie)

Pidamos a nuestro Señor Jesucristo que nos dé la gracia de estar atentos a su presencia y que su salvación venga a todo nuestro mundo, diciendo:

R/ ¡Señor, ven a salvarnos! .

  1. Enriquece a tu Iglesia con mucha ternura, para que muestre tu camino a todos los que buscan, acoja con compasión a los pecadores y sea refugio y defensora de los pobres. Oremos
  2. Enriquece con tu sabiduría a los gobernantes del mundo, para que trabajen eficazmente por la paz y la justicia en sus respectivas naciones y a nivel internacional. Oremos
  3. Enriquece a los que sufren, para que perciban cuánto les amas, y para que puedan encontrar a hermanos que muestran tu compasión y comprensión. Oremos
  4. Enriquece con tu espíritu de fidelidad, a esposos y esposas que se estén distanciando, a sacerdotes y religiosos que hayan perdido el sentido de dirección en su vida. Oremos
  5. Enriquece nuestras comunidades con tu amor, para que nos respetemos y apreciemos unos a otros, estemos unidos, en el corazón de Jesús y en el Inmaculado Corazón de María, en toda nuestra diversidad, y estemos atentos a las necesidades de los demás. Oremos

 

Señor Jesucristo, tú eres quien viene a renovarnos. Sé nuestra alegría, nuestra paz, toda nuestra esperanza, ahora y por los siglos de los siglos. Amén.

 

  1. En el desierto del mundo donde la locura vuela más deprisa que la sensatez, allá donde la pobreza ya no llama la atención y se convierte en estandarte de un mundo infeliz, quiero, Señor, preparar tu camino. En la soledad del que busca y no encuentra compañía, en la desesperanza de familias que han perdido el horizonte de la alegría, en los egoísmos y soberbias que me impiden verte cara a cara, quiero, Señor, preparar tu camino. Luchando, por rebajar todas esas colinas de autosuficiencia. Avanzando, para llenar lo que la sociedad caprichosa e insolidaria, mezquina y sin sentido pretende dejar, lo más sagrado, vacío y sin contenido. Quiero, Señor, preparar tu camino. Denunciar falsedades o verdades a medias y, con la trompeta de tu nuevo día, pregonar a este mundo que todavía es posible la esperanza. Que Tú, Señor, estás por llegar pero que, los caminos por donde avanzamos, no son los auténticos para poderte alcanzar. Tú Señor, puedes cambiar el ritmo de la historia si somos capaces de dejar aquello que nos duerme, amordaza, esclaviza y nos impide caminar contigo, Señor. Por Ti, Señor, quiero preparar mis caminos, quiero andar por tus caminos, quiero dejar los viejos. Renuévame con tu gracia ¡Ven, Señor! ¡Apresura tu llegada! ¡Contigo, para siempre, por tus caminos! Amén.

 

BENDICIÓN

Les diste Señor, el pan del cielo.

Que contiene en sí todo deleite.

 

OREMOS: Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. /Amén.

 

ACLAMACIONES: *Bendito sea Dios. *Bendito sea su santo nombre. *Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. *Bendito sea el nombre de Jesús. *Bendito sea su sacratísimo Corazón. *Bendita sea su preciosísima Sangre. *Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. *Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito. *Bendita sea la gran Madre de Dios, María Santísima. *Bendita sea su santa e inmaculada Concepción. *Bendita sea su gloriosa Asunción. *Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre. *Bendito sea San José, su castísimo esposo. *Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos. Amén.

 

ORACIÓN POR LAS INTENCIONES DEL PAPA Y POR EL OBISPO

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