Respóndele a Jesús con el mismo amor que te da

hora-santa-interiorCreemos en ti, Padre porque nos has amado como has amado a tu Hijo. Guárdanos en tu amor. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
Creemos en ti, Jesucristo porque nos has amado que entregaste tu vida por nosotros. Guárdanos en tu amor. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
Creemos en ti, Espíritu Santo porque nos has amado que suscita en nuestro corazón el amor a los hermanos. Guárdanos en tu amor. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

ORACIÓN: Padre: Tu nombre es amor y tú nos lo has revelado en profundidad cuando enviaste a tu Hijo al mundo para ser sacrificado por nuestros pecados. Por medio de Jesús, que nos llama sus amigos, haz nuestro amor tan fuerte como la vida y la muerte; que el amor tenga siempre la última palabra en nosotros y que sepamos compartirlo gratis, como tú lo hiciste. Que permanezcamos siempre en tu amor y amándonos unos a otros como Jesús nos ha amado. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Adoración personal
MONICIÓN: Juan pone en boca de Jesús la seña de identidad que tienen que distinguir a los cristianos y este es el mandamiento nuevo del amor. De pie.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS
Del evangelio según san Juan: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Como el Padre me ama, así los amo yo. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor; lo mismo que yo cumplo los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena. Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo; a ustedes los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los ha elegido y los ha destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca, de modo que el Padre les conceda cuanto le pidan en mi nombre. Esto es lo que les mando: que se amen los unos a los otros”. Palabra del Señor.
Oración Personal.
1. Con frecuencia nos sorprendemos de lo inventivo que puede ser el amor y de descubrirlo donde menos lo esperábamos. Causa sorpresa el que un marido seco otorgue a su esposa un gesto impredecible de ternura, o el que una pareja que vive cómodamente, adopte a un niño encontrado abandonado en la calle. Así, el amor de Dios, siempre es sorprendente y asombroso, pensemos en el sacrificio de la cruz cuando Jesús, dice: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos”. Él nos lo muestra cuando renuncia a su propio Hijo por nosotros y, Jesús nos sigue mostrando la forma humana del amor de Dios, cuando se preocupó por la gente y da nuevas oportunidades incluso a marginados y desterrados, a los no amados y a los “no atrayentes”. El evangelio nos convoca a los amigos de Jesús, y nos dice: “Ámense unos a otros como yo les he amado”. Y “ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando”. Estas palabras, pronunciadas durante la última Cena, resumen todo el mensaje de Jesús; es más, resumen todo lo que Él ha hecho: Jesús ha dado la vida por sus amigos.
Oración Personal.
2. Dice el Papa “Jesús nos muestra el camino para seguirlo, el camino del amor. Su mandamiento no es un simple precepto, que permanece siempre como algo exterior a la vida. El mandamiento de Cristo es nuevo, porque Él, en primer lugar, lo ha realizado, le ha dado carne, y así la ley del amor es escrita una vez para siempre en el corazón del hombre. Está escrita con el fuego del Espíritu Santo. Y con este mismo Espíritu, que Jesús nos da, ¡podemos caminar también nosotros por este camino!” De esta forma entendemos que el amor de amistad es el más gratuito que hay. Otras relaciones humanas vienen impuestas: padres, hermanos, familiares. La amistad parte de la gratuidad. Nuestra respuesta hacia Dios debe ser quererlo en libertad, no por obligación. Por eso, cuando la religión se convierte en normas, en obligación y exigencia, encadena. Y Jesús “no quiere esclavos, quiere amigos”. Ojalá en la iglesia hubiera más amigos, más enamorados y menos cumplidores de normas. Porque lo que sobra son cristianos que vamos a la iglesia con cara de limón ácido. Nosotros somos la imagen del Señor y, si en nuestro rostro no se ve la paz y la alegría de Dios, transmitimos exigencia y no pensamiento libre y autónomo.
Oración Personal.
3. Como dice el Papa: “Es un camino concreto, un camino que nos conduce a salir de nosotros mismo para ir hacia los demás. Jesús nos llama al amor, incluso si no siempre nos entendemos, pero es precisamente allí donde se ve el amor cristiano. Un amor que también se manifiesta si existen diferencias de opinión o de carácter, ¡pero el amor es más grande que estas diferencias! Éste es el amor liberado del egoísmo. Un amor que da la alegría a nuestro corazón, como dice el mismo Jesús: “Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto”. De esta manera entendemos que el amor no es sacrificio ni renuncia, sino elección gozosa. La alegría de la que nos habla Jesús no es un simple sentimiento pasajero; se trata de un estado permanente de plenitud y bienestar, por haber encontrado el verdadero amor y que es inalterable. Así surgirá espontáneamente la alegría, que es nuestro estado natural. Solo cuando descubres que realmente alguien te ama, no puedes perderlo, estás en condiciones de vivir para los demás sin límites, porque eso es lo que vives. Dar la vida, por los amigos y por los enemigos, es la consecuencia lógica del verdadero amor. Se trata de dar la vida y poner todo lo que somos al servicio de los demás.
Oración Personal.
4. La eucaristía nos dice exactamente lo mismo: Yo soy pan que me parto y me reparto para que todos me coman. Yo soy sangre, soy vida, que se derrama por todos para comunicarles esa misma Vida. Jesús lo compartió todo, por eso repite: “Les he dicho esto para que su alegría sea plena”. Es una idea que no siempre tenemos claro. Dios quiere que seamos felices con una felicidad plena y definitiva, no con la felicidad que puede dar la satisfacción de nuestros sentidos. La causa de esa alegría es saber que Dios comparte su mismo ser con nosotros. Él nos ha elegido, para recuperar la alegría. El amor de Dios es lo primero. Dios no nos ama como respuesta a lo que somos o hacemos, sino por lo que es Él. Dios ama a todos de la misma manera, porque no puede amar más a uno que a otro. De ahí el nombre que dieron los primeros cristianos al sacramento del amor. De ahí que nos reunamos para adorar a Jesús y fortalecernos en su amor y en la amistad con los demás hermanos. Sin amor no puede haber comunidad cristiana.
Oración Personal.
5. El Espíritu Santo es quien derrama en nuestros corazones el amor de Cristo, y el mismo que realiza cada día prodigios en la Iglesia, en la sociedad, en la casa y entre los hermanos. Dejemos actuar al Espíritu Santo en nosotros y en pequeños y grandes gestos de amor, cumplamos al mandamiento del Señor: “Ámense los unos a los otros, como yo los he amado”. Cada día, la maravilla de Dios, en el amor se realiza en nosotros, de la misma manera, estas maravillas deben salir de nuestro ser, por estar llenos del Espíritu Santo, para que en la cercanía con los ancianos, los niños, los enfermos, en la casa, en trabajo o en el lugar donde nos encontremos, el amor de Cristo se manifieste por nuestro medio. No tenemos que pedirle a nadie permiso para amar y ser como somos. Si el Señor nos ha elegido para manifestar el amor, alegrémonos y que nuestra alegría pueda llegar a plenitud.
Oración Personal.
ORACIÓN UNIVERSAL (de pie)
Ya que Jesús es nuestro amigo, podemos encomendarle todos aquellos a quienes amamos y presentarle confiadamente las necesidades de aquellos a quienes deberíamos aprender a amar, diciendo:
R/. Señor, danos el don del amor.
Señor Jesús, haz que en la comunidad de tu Iglesia haya amor, amistad y confianza, entre sus líderes y los fieles, oremos.
Señor Jesús, que haya amor y amistad entre todos los gobernantes y sus políticos con el pueblo al que sirven, para que lleguen a ser realmente uno en ti, oremos.
Señor Jesús, que el amor y la amistad reine en todas nuestras familias, para que todos sus miembros sean excelentes testigos de tu amor, oremos.
Señor Jesús, que haya entre nosotros amor y amistad que abran nuestros ojos, manos y corazones a las necesidades de los hermanos necesitados, oremos.
Señor Jesús, que haya amor y amistad en todas nuestras comunidades cristianas, para que la gente llegue a creer en ti cuando vea cómo nos amamos unos a otros, oremos.
Señor Jesús, amigo nuestro, queremos permanecer en tu amor y con él darnos calor humano unos a otros, pues tú eres Señor y Salvador nuestro por los siglos de los siglos. Amén.
6. Señor, que no fracase en el intento de descubrir y trasmitir la dignidad de las personas que me rodean, porque sólo así, podré ser imagen tuya, en el testimonio del amor que se comparte y reparte, en el convencimiento de que, el amor, engendra más amor en la seguridad de que, el amor, se propone y no se impone, en sembrar, con amor, todo lo que soy y tengo, en decir, con palabras de amor, lo que pienso y espero, en transformar, con obras de amor, aquello que, en tu nombre, toco con mis manos, en llevar, con amor, tú Palabra y tú aliento, tu mensaje y tu reino, tu presencia y tu voluntad. Señor, en dar la vida, mirando si florecen resultados, en servir, esperando algo a cambio, en responderte, cuando el Evangelio me exige, en continuar el camino, sabiendo hoy y siempre, que en esa aventura yo no estoy sólo que Tú, Señor, me acompañas, que, Tú, Señor, eres la fuente del amor verdadero. Amén.
BENDICIÓN
Les diste Señor, el pan del cielo. Que contiene en sí todo deleite
OREMOS: Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. /Amén.
ACLAMACIONES: *Bendito sea Dios. *Bendito sea su santo nombre. *Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. *Bendito sea el nombre de Jesús. *Bendito sea su sacratísimo Corazón. *Bendita sea su preciosísima Sangre. *Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. *Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito. *Bendita sea la gran Madre de Dios, María Santísima. *Bendita sea su santa e inmaculada Concepción. *Bendita sea su gloriosa Asunción. *Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre. *Bendito sea San José, su castísimo esposo. *Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos. Amén.
ORACIÓN POR LAS INTENCIONES DEL PAPA Y POR EL OBISPO

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