Si Conocieras a Jesús … Don de Dios

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO
Creemos en ti, Padre porque quisiste en tu Hijo nos diste de beber agua viva para que no nos falte nunca el don de tu Espíritu, la experiencia de tu Amor. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
Creemos en ti, Jesucristo porque de tus labios, el pedir de beber, es una declaración de amor divino, que ofreces, en la samaritana, a todos los pueblos. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)
Creemos en ti, Espíritu Santo porque por agua del bautismo hemos recibido tus dones, derramado en nuestro cuerpo, y así somos manantial de agua viva. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

ORACIÓN: Padre: Tú permites a tu pueblo experimentar tu misericordia cuando encuentran a tu Hijo, Jesucristo. Permítenos escuchar su voz, que nos anuncia tu perdón y amor. Haz que lo encontremos, de corazón a corazón, para que apague nuestra sed de vida y para que vivamos con alegría y nos parezcamos más a él. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Adoración personal

MONICIÓN: Conocer a Dios es el fundamento para poder amarlo, porque nadie ama a quien no conoce, escuchemos la experiencia de la samaritana. De pie.
LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS
Del evangelio según san Mateo: En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria, llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José. Ahí estaba el pozo de Jacob. Jesús, que venía cansado del camino, se sentó sin más en el brocal del pozo. Era cerca del mediodía. Entonces llegó una mujer de Samaria a sacar agua y Jesús le dijo: “Dame de beber”. (Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida). La samaritana le contestó: “¿Cómo es que tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana?”. Jesús le dijo: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”. La mujer le respondió: “Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua y el pozo es profundo, ¿cómo vas a darme agua viva? ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del que bebieron él, sus hijos y sus ganados?” Jesús le con-testó: “El que bebe de esta agua vuelve a tener sed. Pero el que beba del agua que yo le daré, nunca más tendrá sed; el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un manantial capaz de dar la vida eterna”. La mujer le dijo: “Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni tenga que venir hasta aquí a sacarla”. Él le dijo: “Ve a llamar a tu mari-do y vuelve”. La mujer le contestó: “No tengo marido”. Jesús le dijo: “Tienes razón en decir: ‘No tengo marido’. Has tenido cinco, y el de ahora no es tu marido. En eso has dicho la ver-dad”. Palabra del Señor.
Oración Personal.

1. El Evangelio, dice el Papa Francisco, nos presenta el encuentro de Jesús con la samaritana. Él, inmediatamente le dice, “dame de beber”. De este modo supera las barreras de diferencias, que existían entre judíos y samaritanos y rompe los esquemas de prejuicio contra las mujeres. El simple pedido de Jesús es el inicio de un dialogo sincero, mediante el cual Él, con gran delicadeza, entra en el mundo interior de una persona. Pero Jesús lo hace, Jesús no tiene miedo. Jesús cuando ve una persona va adelante porque ama, nos ama a todos, no pasa de largo jamás ante una persona por prejuicios. Jesús pone a la samaritana frente a su realidad, no juzgándola sino haciéndola sentir considerada, reconocida, y suscitando así en ella el deseo de ir más allá de una vida rutinaria. Jesús, como podemos entender, tiene sed, no tanto de agua, sino de encontrar un alma sedienta. Jesús tenía necesidad de encontrar a la samaritana para abrirle el corazón: le pide de beber para poner en evidencia la sed que había en ella misma.
Oración Personal.

2. Contemplando la imagen de la samaritana, podemos contemplar lo que nos dice el Papa Francisco “En la ciudad, lo religioso está mediado por diferentes estilos de vida, por costumbres asociadas a un sentido de lo temporal, de lo territorial y de las relaciones, que difiere del estilo de los habitantes rurales. En sus vidas cotidianas los ciudadanos muchas veces luchan por sobrevivir, y en esas luchas se esconde un sentido profundo de la existencia que suele entrañar también un hondo sentido religioso. Necesitamos contemplarlo para lograr un diálogo como el que el Señor desarrolló con la samaritana, junto al pozo, donde ella buscaba saciar su sed” Cuántas veces, encontramos a los hermanos así, sedientos, en búsqueda, en un deseo de que otro pueda acercarse y le instruya sobre el don de la misericordia que se derrama en quien recibe a Dios con un corazón quebrantado y humillado, un corazón humilde que reconoce su culpa y se pone de cara a Dios en una actitud de conversión constante.
Oración Personal.

3. La Cuaresma, continúa el Papa, es el tiempo oportuno para mirarse dentro, para hacer surgir nuestros deseos espirituales más verdaderos y pedir la ayuda del Señor en la oración. El ejemplo de la samaritana nos invita a expresarnos así: “Jesús dame de esa agua así no tendré más sed”. Decíamos que la misericordia es más grande que el prejuicio, esto tenemos que aprenderlo bien, y Jesús es tan misericordioso, que el resultado de ese encuentro junto al pozo fue la transformación de la mujer: “dejó su cántaro” y corre a la ciudad a contar su experiencia extraordinaria. He encontrado un hombre que me ha dicho todas la cosas que yo he hecho, quizás es el Mesías. ¡Estaba entusiasmada! Había ido a buscar agua del pozo, y ha encontrado otra agua, el agua viva de la misericordia que salta hasta la vida eterna. Porque cada encuentro con Jesús, nos cambia la vida, siempre un paso más adelante, un paso más cerca de Dios. Y así cada encuentro con Jesús nos cambia la vida.
Oración Personal.

4. Dice el Papa en su Exhortación: “Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no decimos que somos “discípulos” y “misioneros”, sino que somos siempre “discípulos misioneros”. Si no nos convencemos, miremos a los primeros discípulos, quienes inmediatamente después de conocer la mirada de Jesús, salían a proclamarlo gozosos: “¡Hemos encontrado al Mesías!”. La samaritana, apenas salió de su diálogo con Jesús, se convirtió en misionera, y muchos samaritanos creyeron en Jesús “por la palabra de la mujer”. También san Pablo, a partir de su encuentro con Jesucristo, “enseguida se puso a predicar que Jesús era el Hijo de Dios”. ¿Qué esperamos nosotros?
Oración Personal.

5. Estamos llamados a redescubrir la importancia y el sentido de nuestra vida cristiana, iniciada en el bautismo y como la samaritana, hemos de dar testimonio a nuestros hermanos de la alegría del encuentro con Jesús; testimoniar la alegría del encuentro. Cada encuentro con Jesús nos cambia la vida. También cada encuentro con Jesús nos llena de alegría, aquella alegría interior que nos viene. Y así el Señor hace estas cosas maravillosas. El Señor sabe actuar en nuestro corazón cuando nosotros somos valientes y dejamos aparte nuestro cántaro. La alegría del encuentro con Jesús es esa que nada ni nadie nos podrá quitar. Todas las tentaciones y males de nuestro mundo no deben ser excusas para reducir nuestra entrega y nuestro fervor. Mirémoslos como desafíos para crecer. Además, la mirada creyente es capaz de reconocer la luz que siempre derrama el Espíritu Santo en medio de la oscuridad, sin olvidar que “donde abundó el pecado sobreabundó la gracia”. Nuestra fe es desafiada a la vista de los demás, pero si Dios nos mira con misericordia, ¿no debemos permanecer en la alegría y anunciarla a los demás?
Oración Personal.

ORACIÓN UNIVERSAL (de pie)
Oremos en espíritu y en verdad a Dios nuestro Padre, fuente de toda vida, y digámosle:
R/ Señor, sacia nuestra sed.
1.Por la Iglesia, para que nos acerque a la misericordia de Dios y sea ella la que siempre nos dé de beber de la fuente de vida eterna, oremos.
2. Por el Papa, los obispos y sacerdotes, para que sepan sentarse con humildad a lado de todos los que siempre acuden al mismo pozo del pecado y puedan escucharlos con paciencia y comprensión, oremos.
3. Por los gobernantes y por los partidos políticos, para que busquen la fuerza del espíritu desde la oración y sepan tomar buenas decisiones ante los problemas de los que más sufren, oremos.
4. Por los jóvenes, para que sintiéndose verdadera comunidad de la Iglesia de Jesucristo, lleguen a ser fuente de agua viva para todos los sedientos, a través de la vocación al sacerdocio, oremos.
5. Por todos nosotros y nuestra comunidad, para que en la búsqueda de la renovación de nuestras vidas, durante esta Cuaresma, aprendamos a vivir según el espíritu de Jesús, oremos.
Padre, muéstranos nuevos caminos hacia ti y hacia los hermanos y que sepamos encontrarnos fraternalmente unos a otros como tú te encuentras con nosotros, en Jesucristo nuestro Señor. Amén
6. Tú, Señor, eres el pozo de agua viva. Soy caminante en busca de lo alto y por eso tengo sed, no tanto de beber, cuanto de llegar a Dios. Eres tú, para mi camino, cansado y abatido, pasos que conducen hacia alguien: ¿Estarás al final, Jesús? Mi camino, sabiendo que Tú esperas, sendero que me conducirá entre pruebas y llantos, alegrías y penas, al pozo de la amistad. El pozo de agua, para sentarme junto a Ti, Señor, para contemplar la grandeza y la pobreza de mi vida, para entender que, Tú, como nadie, pones sobre la mesa aquello que, de mi vida, muy poco o nada, me interesa pregonar ni ver. El agua viva ¿Cómo me darás de ese agua viva? ¿Cómo la sacarás, Señor? ¿Dónde tienes un cántaro? Entiendo, ¡Señor! Yo soy el vaso y el cántaro con los cuales sacarás, para mí y para los demás, el agua viva que brota a chorros de la fuente de tu costado. Por eso, Señor, te digo hoy, entra en el pozo de mi alma: es hondo, como el de la Samaritana, con fragilidades, como la vida de ella, con sed de agua limpia, como ella, con sed de Dios, como la de ella. Entra, Señor, en el pozo de mi alma y, como la Samaritana, pueda decir también “He estado con Jesús, sabe todo lo que he hecho y me ha saciado mi sed. Amén

BENDICIÓN
Les diste Señor, el pan del cielo.
Que contiene en sí todo deleite

OREMOS: Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. /Amén.

ACLAMACIONES:
*Bendito sea Dios. *Bendito sea su santo nombre. *Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. *Bendito sea el nombre de Jesús. *Bendito sea su sacratísimo Corazón. *Bendita sea su preciosísima Sangre. *Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. *Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito. *Bendita sea la gran Madre de Dios, María Santísima. *Bendita sea su santa e inmaculada Concepción. *Bendita sea su gloriosa Asunción. *Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre. *Bendito sea San José, su castísimo esposo. *Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos. Amén.

ORACIÓN POR LAS INTENCIONES DEL PAPA Y POR EL OBISPO

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