Sí, Señor, sabemos que hablas con Signos

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO

Creemos en ti, Padre porque te manifiestas en el silencio de nuestra vida para que te descubramos, por Jesús, en cada momento. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

Creemos en ti, Jesucristo porque te manifiestas como un Dios cercano y quieres que todos lleguemos al encuentro con el Padre. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

Creemos en ti, Espíritu Santo porque te manifiestas y nos haces caminar hacia Jesús, que es la verdad y la vida. (Padre Nuestro, Ave María, Gloria)

ORACIÓN: Padre: Creemos en ti, en tu solicitud y en tu amor. Pero tú sabes cómo, con frecuencia, nuestra fe es probada por dudas y temores. Te pedimos que creamos firmemente que tu Hijo Jesús está con nosotros para reavivar nuestra fe y darnos fortaleza para vivir aun contando con los riegos de vacilaciones. Sostén nuestra esperanza, y que Jesús nos tome de la mano y nos lleve a ti, Dios y Padre nuestro por los siglos de los siglos. Amén.

Adoración personal

MONICIÓN: La experiencia de caminar sobre el agua, nos enseña que Dios no es un concepto, que es mucho más grande de lo que creemos. De pie.

LECTURA DE LA PALABRA DE DIOS

Del evangelio según san Mateo: En aquel tiempo, inmediatamente después de la multiplicación de los panes, Jesús hizo que sus discípulos subieran a la barca y se dirigieran a la otra orilla, mientras Él despedía a la gente. Después de despedirla, subió al monte a solas para orar.. Llegada la noche, estaba él solo allí. Entre tanto, la barca iba ya muy lejos de la costa y las olas la sacudían, porque el viento era contrario. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el agua. Los discípulos, al verlo andar sobre el agua, se espantaron y de-cían: “¡Es un fantasma!” Y daban gritos de terror. Pero Jesús les dijo enseguida: “Tranquilícense y no teman. Soy yo”. Entonces le dijo Pedro: “Señor, si eres tú, mándame ir a ti caminando sobre el agua”. Jesús le contestó: “Ven”. Pedro bajó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua hacia Jesús; pero al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, comenzó a hundirse y gritó: “¡Sálvame, Señor!” Inmediatamente Jesús le tendió la mano, lo sostuvo y le dijo: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?” En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en la barca se postraron ante Jesús, diciendo: “Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios”. Palabra del Señor.

Oración Personal.

1. Jesús, después de un día fuerte de trabajo, se eleva a un lugar a orar, para encontrarse cara a cara con su Padre. La multitud se queda atrás, sólo pensando en comer. Los apóstoles piensan en el hecho de que Jesús no haya querido ser proclamado rey y es por eso que ante la tentación y el dolor de no ser comprendido, Jesús se pone a orar como necesidad de una auténtica relación con su Padre. En este sentido, la montaña y el mar son dos símbolos que no pasamos por alto, pues Jesús sube a lo más alto, con Dios, mientras que los discípulos van hasta el nivel más bajo, el mar. Creen que van a encontrar allí las seguridades que Jesús les niega al no aceptar la gloria humana. En realidad encuentran la oscuridad, la intranquilidad, el miedo. Las aguas turbulentas re-presentan las fuerzas del mal. Son el signo del caos, de la destrucción, de la muerte.

Oración Personal.

2. Jesús camina sobre todo esto. Al caminar sobre el agua, se entienden dos cosas: que domina sobre las fuerzas del mal, porque es Dios y que no necesita de la Gloria para ser reconocido como Dios, lo que Él necesita es que la verdadera imagen y semejanza de Dios, que hay, que está presente en cada uno de nosotros, sea glorificada. La barca es símbolo de la nueva comunidad, la Iglesia. Las dificultades que atraviesan los apóstoles, son consecuencia del alejamiento de Jesús. Esto se aprecia mejor en el evangelio de Juan, que deja muy claro que fueron ellos los que decidieron marcharse sin esperar a Jesús. Se alejan malhumorados porque Jesús no aceptó las aclamaciones de la gente saciada.

Oración Personal.

3. Pero Jesús no les abandona a ellos y va en su busca. Para ellos Jesús es un “fantasma”; está en las nubes y no en la tierra, porque no responde a sus intereses y es incompatible con sus deseos. Su cercanía, sin embargo, les hace descubrir el verdadero Jesús. El miedo es el primer efecto de toda manifestación de Dios. El ser humano no se encuentra a gusto en presencia de lo divino. Hay algo en esa presencia de Dios que le inquieta. La presencia del Dios auténtico no da seguridades, sino ansiedad; seguramente porque el verdadero Dios no se deja manipular, es incontrolable y nos desborda. La res-puesta de Jesús a los gritos es una clara alusión al episodio de Moisés ante la zarza, manifestando así que Él es Dios. (Yo soy). Pedro siente una gran curiosidad al descubrir que su amigo Jesús se presenta con poderes divinos, y quiere participar de ese mismo privilegio. «Mándame ir hacia ti, andando sobre el agua»; como diciendo: haz que yo partícipe del poder divino como tú. Pero Pedro quiere lograrlo como arte de magia, no por una transformación personal. Jesús le invita a entrar en la esfera de la fe y participar de ese verdadero ser: «ven». Son las aspiraciones más profunda de todos los hombres, conocer a Dios.

Oración Personal.

4. Pedro representa aquí, a cada uno de los discípulos que aún no han comprendido las exigencias del seguimiento. Jesús no guarda para sí esa presencia divina, sino que da a entender que todos estamos invitados a esa participación. Como Pedro cuando camina sobre el agua mientras está mirando a Jesús, está invitado al encuentro, a la fe y, se empieza a hundir cuando mira a las olas. En esta narración también tenemos una imagen de la fe del apóstol Pedro. En la voz de Jesús que le dice: “¡Ven!”, él reconoce el eco del primer encuentro sobre la orilla de ese mismo lago, y luego, una vez más, deja la barca y va hacia el maestro. ¡Y camina sobre las aguas! La respuesta confiada y rápida a la llama-da del Señor hace realizar siempre cosas extraordinarias. Jesús mismo nos decía que nosotros somos capaces de hacer milagros con nuestra fe, fe en Él, fe en su palabra, fe en su voz. En cambio, Pedro comienza a hundirse en el momento que deja de mirar a Jesús y se deja envolver por las adversidades que lo rodean. Pero el Señor esta siempre ahí, y cuando Pedro lo llama, Jesús lo salva del peligro. En el personaje de Pedro, con sus impulsos y sus debilidades, es descrita nuestra fe: siempre frágil y pobre, inquieta y toda-vía victoriosa, la fe del cristiano camina al encuentro del Señor resucitado, en medio de las tormentas y los peligros del mundo

Oración Personal.

5. El verdadero Dios no puede llegar a nosotros desde fuera y a través de los sentidos. No podemos verlo ni oírlo, ni tocarlo, ni olerlo, ni gustarlo. Tampoco llegará a través de los razonamientos. Dios no tiene más que un camino para llegar a nosotros: nuestra propia vida. Su acción más que ser «sentida», tiene que ser vivida. También hoy, el viento es contrario, las olas son inmensas, las cosas no salen bien y encima, es de noche y Jesús no está presente. Todo apunta a la desesperanza. Pero resulta que Dios está donde menos lo esperamos: en medio de las dificultades, en medio del caos y de las olas, aun-que nos cueste tanto reconocerlo. Jesús está siempre con nosotros, tal vez escondido, pero siempre presente y listo para socorrernos; esta en nuestra barca. Esta es una imagen clara de la Iglesia: una barca que debe afrontar la tormenta y a veces parece que va a ser hundida. Lo que la salva no es la calidad o el valor de sus hombres, sino la fe, que le permite caminar incluso en la oscuridad, en medio de las dificultades. La fe nos da la seguridad de la presencia de Jesús siempre al lado, que nos tiene de la mano para alejarnos del peligro. Todos nosotros estamos sobre esta barca, y aquí nos sentimos seguros aún con nuestros límites y nuestras debilidades.

Oración Personal.

ORACIÓN UNIVERSAL (de pie)

Oremos con profunda fe a nuestro Dios, que está siempre presente en su pueblo. Él nos dirige su palabra con tono de paz y digámosle confiadamente:

R/ Señor, que veamos y experimentemos tu bondad

Señor, tú no estás en el rayo y en el trueno de la ira y la venganza. Escucha el grito de tu Iglesia, dondequiera que esté perseguida y privada de libertad y dale la paz. Oremos.

Señor, tú no estás en el tornado de los que causan daño a sus opositores; cambia sus corazones y sé compasivo con ellos y con sus víctimas. Oremos.

Señor, tú no estás en el terremoto de los que siembran temor y provocan guerras. Da paz y justicia a sus víctimas y también a los que les hieren. Oremos.

Señor, tú no estás en el fuego de los que juzgan y condenan a sus hermanos. Muestra tu amabilidad a sus víctimas, y convierte los corazones de los que hieren a otros. Oremos.

Señor, tú estás en la suave y agradable brisa de la gente que trata de servirte bien, y que lleva alegría a sus familias y comunidades. Permanece muy cercano a ellos y dales fortaleza. Oremos.

Padre, ponemos nuestra esperanza en ti, nos fiamos de tu palabra. Quédate siempre con nosotros, y que tu Hijo Jesús sea nuestro compañero en la vida, ahora y por los siglos de los siglos.

6. Tengo miedo, Señor A que tu barca, la barca de tu Iglesia, me lleva a horizontes desconocidos A que, tu Palabra, verdadera y clara deje al descubierto el “pedro” que habita en mis interior. Tengo miedo, de caminar sobre las aguas de la fe. De nadar contracorriente. De mirarte y estremecerme. De hundirme en mis miserias y en mis tribulaciones, en mi falta de confianza y… de mis exigencias contigo. Tengo miedo, de que me vean avanzando en medio de las olas del mundo con las velas desplegadas de la fe. Que me vean, de cerca o de lejos, navegando en dirección hacia Ti. Tengo miedo, de que, en las dificultades, no respondas como yo quisiera. Que, en las tormentas, no me rescates a tiempo. Que, en la lluvia torrencial, no acudas en mi socorro. Por eso, porque tengo miedo, Señor, mírame de frente, de costado y de lado para que, en mis temores, Tú seas Señor, el que venga en mi rescate Amén. BENDICIÓN

Les diste Señor, el pan del cielo.

Que contiene en sí todo deleite

OREMOS: Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. /Amén.

ACLAMACIONES:

*Bendito sea Dios. *Bendito sea su santo nombre. *Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. *Bendito sea el nombre de Jesús. *Bendito sea su sacratísimo Corazón. *Bendita sea su preciosísima Sangre. *Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar. *Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito. *Bendita sea la gran Madre de Dios, María Santísima. *Bendita sea su santa e inmaculada Concepción. *Bendita sea su gloriosa Asunción. *Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre. *Bendito sea San José, su castísimo esposo. *Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos. Amén.

ORACIÓN POR LAS INTENCIONES DEL PAPA Y POR EL OBISPO

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