Domingo de Ramos; inicia la Semana Santa

NUEVO LAREDO TAM.-  Inició la Semana Santa en la Diócesis de Nuevo Laredo y fueron los jóvenes quienes acompañaron a monseñor Enrique Sánchez Martínez en este recorrido,  dejando el mensaje de fe y esperanza de esta Semana Mayor.

Fue las 8:30 de la mañana, cuando partió de la Plaza Hidalgo, el primer contingente que encabezaron el coordinador de la Pastoral de los Adolescentes y Jóvenes César López Rentería y José Alfredo Cuéllar Cervantes responsable de la Pastoral Social, alegres y con palmas en mano, se dirigieron al monumento a Los Fundadores para reunirse con el obispo Enrique y realizar el rito de bendición de ramos.

Instantes después iniciaron el recorrido hacia la Catedral del Espíritu Santo, en todo momento los jóvenes no dejaron de mostrar su alegría y entusiasmo, tal y como sucediera en la entrada triunfal de Jesús a Nazaret el Domingo Santo.

Al llegar a Catedral del Espíritu Santo, inició la misa que presidió el obispo Enrique, ahí bendijo las palmas de las personas y exhortó a los jóvenes a no sentirse llamados por los bienes materiales, por los gustos del mundo o intereses de terceros, ya que siempre saldrán perdiendo.

“Ojalá que los templo estuvieran llenos de los jóvenes porque son mayoría, vamos a seguir siendo testimonio de Cristo, ahí donde están en la escuela en el trabajo, siendo alegres y gozosos, no se dejen convencer por el mundo, que sólo los quiere usar, manipular, para ser un mundo malo, sólo quiere sus intereses privados, no les interesan los jóvenes ni los humanos, dice el Papa Francisco no se dejen convencer, eso no les conduce a nada”, consideró.

Ser individuales en síntoma de desiciones, es una de las mejores acciones que un joven puede realizar

El ser una persona única, es una de las mejores desiciones que los jóvenes pueden tener, abierto a los demás, pero no manejables ni manipulados por nadie.

“Tomemos nuestra misma dirección, que nadie nos maneje, quieren ser jóvenes del montón, nos quieren libres críticos y también llenos de amor para nuestros semejantes, así se lo pedimos al Señor en este altar, para alegrarnos, para no desesperarnos y no caer en garras de la violencia”, concluyó.

Por Gabriela González Galicia.

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