Mensaje de Navidad de nuestro Obispo Gustavo Rodríguez Vega

 

“He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emanuel, que significa ‘Dios con nosotros” (Is. 7, 14).
Muy queridos hermanos y hermanas, amigos y amigas. Qué gran maravilla es ésta que celebramos en la Navidad: una virgen que concibe y da a luz permaneciendo virgen. Lo más extraordinario es que el niño que de ella nace es el Verbo eterno de Dios, que de ella vino a tomar cuerpo y sangre.

Siempre Consideramos la humildad del pesebre y toda la pobreza que rodeó al Niño Dios. Pero los invitó ahora a fijarnos en que aquel Niño divino vino al mundo bajo la mirada amorosa y complacida de Dios Padre, porque tuvo la obediencia de su Hijo, la cooperación del Espíritu Santo y la obediencia de María y José.

Es tierno pensar en el Niño Jesús calentado por el aliento de los animales de aquel establo. Pero los invito ahora a contemplarlo cobijado por el amor, la fe y la adoración de sus Padres y de los pastores.

Este nacimiento es único e irrepetible. Pero, como hombres y mujeres de fe, hemos de ver el nacimiento de cada niño que viene a este mundo como un milagro amoroso de la voluntad de Dios Padre, con la cooperación del Santo Espíritu, dando a cada niño o niña, por la encarnación del Hijo de Dios, la dignidad de la filiación divina.

Es por eso que en la Navidad hacemos regalos a los niños, porque en ellos reconocemos la imagen del Niño de Belén. Y nos hacemos regalos los unos a los otros, recordando el Regalo, con mayúscula, que Dios nos dio en la Persona de su divino Hijo, y reconociendo que todos hemos de ser niños ante nuestro Padre Dios.

Queridos jóvenes, muchachos y muchachas, los invito a que vean sus cuerpos como templo de Dios, pero también como templo de la vida. Esperen sin prisa el momento en que el Creador les llame a colaborar con Él en la procreación de nuevas vidas. Dejen que el Santo Espíritu los llene y los conduzca por el camino justo que supone el control de impulsos y sentimientos, pero que sobre todo supone el gran respeto y veneración al don de la vida.

Hermanos y hermanas, amigos y amigas, les deseo que en esta Navidad puedan disfrutar intensamente a su familia, fortaleciendo el amor que existe entre ustedes al contemplar a la Sagrada Familia, formada por Jesús, María y José. Que tengan todos una muy feliz Navidad, y un año 2014 lleno de bendiciones.

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