Viven enfermos de Nuevo Laredo Martes Santo

Como cada año, en Martes Santo, día de la cuaresma que se dedica a los Enfermos, personas de diferentes edades llegaron puntuales a su cita de fe, a la Misa de los Enfermos, Eucaristía que ofició Monseñor Gustavo Rodríguez Vega, Obispo de la Diócesis de Nuevo Laredo.

La misa inició a las 10:00 de la mañana en la Catedral del Espíritu Santo y la concelebraron el Padre Rogelio Lozano Alcorta, párroco y el Diacono Daniel Vidales.

Monseñor Gustavo dio la bienvenida a los asistentes a quienes consideró representantes de todas aquellas personas afectadas de su salud que no pudieron estar presentes en esta celebración religiosa.

“Sean ustedes bienvenidos, ustedes tienen la capacidad de vivir la Pasión de Cristo, en este Año de la Fe , ustedes representan a todos aquellos enfermos que por alguna causa no pueden estar aquí presentes, en este Martes Santo que se dedica a los enfermos”, comentó.

En su mensaje de aliento, les dijo que con esta Eucaristía podían alcanzar la indulgencia plenaria además de solicitarles vivir su enfermedad de una manera diferente a como generalmente se vive.

“La enfermedad cuando se vive con fe es diferente a la que se vive con dolor, con angustia, cuando se ve como un castigo. Por eso lo invito a tener fe, a no perderla, a reforzarla, en este año tan especial, experimentando la Pasión de Cristo”, afirmó.

Refugiar sus penas, angustia y dolor en Jesús, fue uno de los consejos que les brindó Monseñor Gustavo.

“Cuando se sientan cansados, tristes, recárguense en el pecho de Jesús y compartan el dolor y lo que quieren pedirle a Jesús, ábranle su corazón y encontrarán ese descanso, consuelo y un amigo, en esos momentos que se sienten abandonados”, comentó.

Reconociendo esa gran labor que realizan, el Obispo Gustavo también brindó unas palabras de aliento a quienes cuidan de los enfermos.

“Para las personas que cuidan de los enfermos, ya sean familiares o trabajadores, les digo que ese gran trabajo o labor que hacen por ellos (enfermos) lo ofrezcan a Dios, como un ministerio que realizan como un acercamiento con él, ante la solidaridad de su prójimo que en esos momentos difíciles viven, por ayudarlos a llevar su cruz”, manifestó.

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