Dios no se cansa nunca de perdonar: papa Francisco.

El papa en su primer Angelus

El Papa Francisco rezó su primer Angelus con los peregrinos miles de reunidos en la Plaza de San Pedro, y les habló, tomando pie del evangelio del día (Jesús y la adúltera), de la misericordia divina.  “El rostro de Dios – dijo a los presentes – es el de un padre que no se cansa de perdonar. Somos nosotros los que nos cansamos de pedir perdón”.

Distendido y cercano, el Papa volvió a dejar de lado el discurso escrito, al poco de empezar a leerlo: “en estos días de cónclave he podido leer un libro del cardenal Kasper sobre la misericordia de Dios. Este libro me ha hecho mucho bien. ¡Pero no creáis que hago publicidad a los libros de mis cardenales”, bromeó.

“La misericordia hace al mundo menos frío y más justo”, continuó el Papa. “Recuerdo, recién nombrado obispo, en 1992, llegó a Buenos Aires Nuestra Señora la Virgen de Fátima, y se hizo una gran Misa. Yo fui a confesar y, al final, cuando me iba, vino a mí una anciana muy humilde y muy vieja, tendría más de ochenta años”.

“Yo la miré y le dije, ‘Abuela, ¿quiere confesarse?’ ‘Sí’, me dijo ella. ‘Pero si no ha pecado’. ‘Todos hemos pecado’, me contestó. ‘¿Pero el Señor perdona todo?’, le pregunté. ‘Si el Señor no perdonara todo, el mundo desaparecería’, contestó. Me entraron ganas de decirle: ‘¿Ha estudiado usted en la Gregoriana?’”, bromeó el Papa.

Después del rezo del Ángelus, el Papa explicó a los presentes que el nombre que ha elegido, Francisco, que es el patrón de Italia, refuerza sus lazos con este país, “aunque ya sabéis que mis orígenes familiares son de Italia”. Y se despidió con un “os doy las gracias de corazón y os ruego que sigáis rezando por mí”.

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