LOS CRISTIANOS QUE ALZAN MUROS Y NO PUENTES NO ESTÁN SEGUROS DE SU FE

LA IGLESIA “NO CRECE EN EL PROSELITISMO”, SINO “POR ATRACCIÓN, POR EL TESTIMONIO, POR LA PREDICACIÓN”

La evangelización no es hacer proselitismo. Es lo que ha destacado el Papa Francisco en la Misa celebrada en Santa Marta. El Papa ha afirmado que el cristiano que quiere celebrar el Evangelio debe dialogar con todos, sabiendo que ninguno posee la verdad, porque la verdad se recibe en el encuentro con Jesús. En la Misa, concelebrada por el cardenal Francesco Coccopalmerio y mons. Oscar Rizzato, han participado un grupo de trabajadores de los Servicios generales de la Gobernación, de la Cancelería del Tribunal del Estado Vaticano y de la Florería.

 

Que los cristianos de hoy sean como Pablo que, hablando con los griegos del Aerópago, construyó puentes para anunciar el Evangelio sin condenar a nadie. Es lo que ha destacado el Papa Francisco poniendo el acento en el comportamiento “valiente” de Pablo que se acerca “más al corazón” de quien escucha, “busca el diálogo”. Por esto, observó, el Apóstol de las Gentes fue verdaderamente un “pontífice, constructor de puentes”, y no un “constructor de muros”. Esto, añadió, nos hace reflexionar en el comportamiento que un cristiano debe tener siempre.

 

“Un cristiano debe anunciar a Jesucristo de una forma en la que Jesús sea aceptado, recibido, no rechazado. Y Pablo sabe que él debe sembrar este mensaje evangélico. Él sabe que el anuncio de Jesucristo no es fácil, pero que no depende de él: debe hacer todo lo posible pero el anuncio de Jesucristo, el anuncio de la verdad, depende del Espíritu Santo. Jesús nos dice en el Evangelio de hoy: ‘Cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, nos guiará a la verdad plena’. Pablo no dice a los atenienses: ‘Esta es la enciclopedia de la verdad. Estudiad esto y tendréis la verdad, ¡la verdad!’. ¡No! La verdad no entra en una enciclopedia. La verdad es un encuentro; es un encuentro con la verdad Suma: Jesús, la gran verdad. Nadie es dueño de la verdad, La verdad se recibe en el encuentro”.

 

¿Por qué Pablo actuó así? Antes que nada, ha afirmado el Papa, porque “este es el modo” en el que Jesús “habló con todos”, con los pecadores, con los publicanos, con los doctores de la ley. Pablo, por tanto, “hace lo mismo que Jesús”.

 

El cristiano que quiere llevar el Evangelio debe ir por este camino: ¡Escuchar a todos! Ahora es un buen momento en la vida de la Iglesia: estos últimos cincuenta años, sesenta años son un buen tiempo, porque recuerdo cuando de niño se escuchaba en las familias católicas, en la mía: ‘No, a casa de estos no podemos ir, porque no están casados por la Iglesia, ¡eh!’. Era como una exclusión. No, ¡no podéis ir!. O porque son socialistas o ateos, no podemos ir. Ahora –gracias a Dios- esto no se dice ¿verdad? Era como una defensa de la fe pero con muros: El Señor construyó puentes. En primer lugar: Pablo tiene este comportamiento, porque fue el de Jesús. Segundo: Pablo es consciente de que debe evangelizar, no hacer prosélitos.

La Iglesia, ha reflexionado citando a Benedicto XVI, “no crece en el proselitismo”, sino que “crece por atracción, por el testimonio, por la predicación”. Y Pablo tenía este comportamiento: anuncia, no hace proselitismo. Y se arriesga a actuar así porque “no dudaba del Señor”. “Los cristianos que tienen miedo de hacer puentes y prefieren construir muros –advirtió- son cristianos que no están seguros de su propia fe, no están seguros de Jesucristo. Los cristianos sin embargo, ha exhortado, que hagan como Pablo y comiencen a construir puentes y a seguir avanzando”.

 

“Pablo nos enseña este camino de evangelización porque lo hizo Jesús, porque es muy consciente de que la evangelización no es hacer proselitismo: está seguro de Jesucristo y no tiene necesidad de justificarse ni de buscar razones para justificarse. Cuando la Iglesia pierde esta valentía apostólica se convierte en una Iglesia quieta, una Iglesia ordenada, bella, todo bello, pero sin fecundidad, porque ha perdido el coraje de ir a las periferias, donde hay tantas personas víctimas de la idolatría, de la mundanidad, del pensamiento débil…tantas cosas. Pidamos hoy a San Pablo que nos dé este coraje apostólico, este fervor espiritual, de estar seguros. ‘Pero Padre, podemos equivocarnos…’. ‘Adelante si te equivocas, te levantas y sigues: este es el camino’. Los que no caminan para no equivocarse, comenten un error mayor. Así sea”.

 

© Radio Vaticano

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