LUCHAD CONTRA LA TENTACIÓN DE LA VANIDAD Y EL DINERO

EL PAPA A OBISPOS Y SACERDOTES: LUCHAD CONTRA LA TENTACIÓN DE LA VANIDAD Y EL DINERO

CUANDO UN SACERDOTE, UN OBISPO VA DETRÁS DEL DINERO, EL PUEBLO NO LO AMA. ÉL MISMO TERMINA MAL

Rezad por los sacerdotes y obispos para que no cedan a la tentación del dinero y de la vanidad para que estén al servicio del pueblo de Dios: esta es la exhortación del Papa Francisco de esta mañana, en la Misa celebrada en Santa Marta. Estaba presente un grupo de trabajadores de Radio Vaticana.

 

La homilía del Papa parte de la cita de los Hechos de los Apóstoles en el que Pablo exhorta a los “ancianos” de la Iglesia de Éfeso a velar por sí mismos y por todo el rebaño, a ser pastores atentos a los “lobos rapaces”. Es una de las “páginas más bellas del Nuevo Testamento” –destacó el Papa- “llena de ternura, de amor pastoral” en el que surge “la bella relación del obispo con su pueblo”. Los obispos y los sacerdotes –explica- están al servicio de los demás, para custodiar, edificar y defender el pueblo. Es “una relación de protección, de amor entre Dios y el pastor, el pastor y el pueblo”:

 

“Al final un obispo no es un obispo para sí mismo, es para el pueblo; y un sacerdote no es un sacerdote para sí mismo, es para el pueblo: a su servicio, para hacerlo crecer, para pastorear al pueblo, el propio rebaño. ¿no? Para defenderlo de los lobos. ¡Este es un pensamiento bello! Cuando el obispo lleva a cabo esto hay una bella relación con el pueblo, como el obispo Pablo lo hizo con su pueblo ¿no? Y cuando el sacerdote tiene esta bella relación con su pueblo, nos da amor: se da un amor entre ellos, un verdadero amor y la Iglesia se convierte en unidad”.

 

La relación del obispo y del sacerdote con el pueblo –prosiguió el Papa- es una relación “existencial, sacramental”. “Nosotros –añadió- tenemos necesidad de vuestras oraciones” porque “también el obispo y el sacerdote pueden ser tentados”. Los obispos y los sacerdotes deben rezar mucho, anunciar a Cristo resucitado y “predicar con valentía ese mensaje de salvación”. “Pero también nosotros somos hombres y somos pecadores” y “somos tentados”. ¿Y cuáles son las tentaciones del obispo y del sacerdote?:

 

“San Agustín, comentando el profeta Ezequiel, habla de dos: la riqueza que puede convertirse en avaricia y la vanidad. Y dice: ‘Cuando el obispo, el sacerdote se aprovecha de las ovejas para sí mismo, el movimiento cambia: no es el sacerdote, el obispo para el pueblo, sino el obispo y el sacerdote que toma del pueblo’. San Agustín dice: “Toma la carne de la oveja para comerla, se aprovecha; hace negocio y está cogido al dinero; se vuelve avaro y muchas veces simoníaco. O se aprovecha de la lana por la vanidad, para envanecerse”.

 

Así –observa el Papa- “cuando un sacerdote, un obispo va detrás del dinero, el pueblo no lo ama y eso es un signo. Pero él mismo termina mal”. San Pablo recuerda haber trabajado con sus manos “no tenía una cuenta en el banco, trabajaba. Y cuando un obispo, un sacerdote va por el camino de la vanidad entra en el espíritu del carrerismo –y hace mucho mal a la Iglesia- hace el ridículo al final, se envanece, le gusta dejarse ver, todo potente… ¡Y el pueblo no ama esto!”. Rezad por nosotros –repite el Papa- “Para que seamos pobres, para que seamos humildes, mansos, al servicio del pueblo”. Finalmente, sugiere leer el capítulo 20, versículos 28-30 de los Hechos de los Apóstoles donde Pablo dice: “Velad por vosotros y por todo el rebaño, en medio del cuál el Espíritu Santo los ha puesto como obispos a pacer la Iglesia de Dios, que él ha adquirido con su sangre. Yo sé que después de mi partida entrarán entre vosotros lobos rapaces que no cuidarán el rebaño; en medio de vosotros surgirán algunos a enseñar doctrinas perversas para atraer discípulos hacia ellos”.

 

“Leed esta bella página y leyéndola rezad, rezad por nosotros, los obispos, y por los sacerdotes. Tenemos mucha necesidad de permanecer fieles, para ser hombres que velen por el rebaño y por nosotros, que velen, que sus corazones estén siempre pendientes de sus rebaños. Que el Señor  nos defienda de las tentaciones, porque si nosotros vamos por el camino de la vanidad, nos convertimos en lobos y no en pastores, pastores. Rezad por esto, leed esto y rezad. Así sea.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *