“SOBRE EL CIELO Y LA TIERRA”

“SOBRE EL CIELO Y LA TIERRA”

CAPITULO 2

 El cardenal Jorge Bergoglio y el rabino Abraham Skorka, rector del Seminario Rabínico Latinoamericano, son dos buenos amigos, unidos por la búsqueda de Dios y la promoción de la fraternidad. Algunas conversaciones han quedado recogidas en el libro “Sobre el cielo y la tierra”, publicado en 2012 por la editorial Sudamericana (http://www.edsudamericana.com.ar).

Publicamos un pasaje del capítulo “Sobre Dios”:

Skorka: Hace muchos años que nos conocemos y que se forjó una fraternal amistad entre nosotros. Cuando analizo los textos talmúdicos encuentro uno que dice que la amistad significa compartir comidas, momentos, pero al final señala que la real amistad consiste en poder revelarle al otro la verdad del corazón.

Eso es lo que se fue dando a través del tiempo entre nosotros. Creo que indudablemente lo primero que nos unió fue y sigue siendo Dios, quien hizo cruzar nuestros caminos y permitió revelarnos la verdad de nuestros corazones. Si bien abordábamos múltiples temas en nuestras habituales conversaciones, nunca hablábamos explícitamente de Dios. Tácitamente, por supuesto, se hallaba presente. Sería bueno comenzar este encuentro, que planeamos dejar como testimonio de nuestro diálogo, hablando de aquel que tanto significa en nuestra existencia.

Bergoglio: ¡Qué buena la palabra camino! En la experiencia personal de Dios no puedo prescindir del camino. Diría que a Dios se lo encuentra caminando, andando, buscándolo y dejándose buscar por Él. Son dos caminos que se encuentran. Por un lado, el nuestro que lo busca, impulsado por este instinto que fluye del corazón. Y después, cuando nos encontramos, nos damos cuenta de que Él nos buscaba desde antes, nos primereó. La experiencia religiosa inicial es la del camino: Caminá hasta la tierra que te voy a dar (Génesis 12, 1). Es una promesa que Dios le hace a Abraham. Y en esa promesa, en ese camino, se establece una alianza que se va consolidando en los siglos. Por eso digo que mi experiencia con Dios se da en el camino, en la búsqueda, en dejarme buscar. Puede ser por diversos caminos: el del dolor, el de la alegría, el de la luz, el de la oscuridad.

Skorka: Lo que usted dice me refiere a distintos versículos bíblicos. Por ejemplo, cuando Dios le dice a Abraham: “Camina delante de mí y sé íntegro” (Génesis 17, 1). O cuando el profeta Miqueas le quiere explicar al pueblo de Israel lo que Dios espera, y entonces le dice: “Hacer justicia, amar la piedad y caminar con humildad junto a tu Dios” (Miqueas 6, 8)  Sin lugar a dudas, la experiencia de Dios es dinámica, por utilizar una palabra que aprendimos en nuestras comunes ciencias exactas [Abraham Skorka es doctor en Química y Jorge Bergoglio, técnico químico]. Pero, ¿qué cree que le podríamos decir al hombre en estos tiempos cuando el concepto de Dios se halla tan degradado, vapuleado, tan mal usado?

Bergoglio: Lo fundamental que hay que decirle a todo hombre es que entre dentro de sí. La dispersión es un quiebre en el interior, nunca lo va a llevar a encontrarse consigo mismo, impide ese momento de mirar al espejo de su corazón. Ahí esta la semilla: contenerse a uno mismo. Ahí empieza el diálogo. Uno a veces cree tener la precisa, pero no es así. Al hombre de hoy le diría que haga la experiencia de entrar en la intimidad para conocer la experiencia, el rostro de Dios. Por eso me gusta tanto lo que dice Job después de su dura experiencia y de diálogos que no le solucionaron nada: “Antes te conocía de oído, ahora te han visto mis ojos” (Job, 42, 5) Al hombre le digo que no conozca a Dios de oídas. El Dios vivo es el que va a ver con sus ojos, dentro de su corazón.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *