Resurrección: ¡La alegría se nos ha dado en plenitud!

Domingo de pascua

Domingo de Pascua

Estimados hermanos y hermanas, el día de hoy no podemos hablar de otra cosa más que de alegría. Se nos ha regalado el  perdón de los pecados (Cfr. Hch 10, 43), el Señor vivo y en persona se ha quedado con nosotros en la Eucaristía (Cfr. Mt 26, 26-28): ¡Somos salvados por el infinito sacrificio de su Cuerpo y de su Sangre! (Cfr. Ap. 5, 9)

La garantía de esto es la resurrección de Jesús, el Dios hecho hombre, que sólo por su ilimitada misericordia (Cfr. Misericordiae Vultus 22) se entregó por nosotros, no en masa, sino de forma personal (Cfr. Gál 2, 20). Por esto, ¿cómo no estar desbordantes de gozo? Las puertas de los cielos se han abierto de nuevo por mediación de Jesús… ¡Por Cristo nuestra amistad con Dios se ha vuelto a establecer! (Cfr. 1 Tim 2, 5)

Somos testigos de este gran acontecimiento: la Resurrección del Hijo de Dios. ¡Salgamos a predicar que Cristo murió y resucitó para darnos vida! Nos toca anunciar a los que nos rodean lo que hemos visto y oído (Cfr. Mc 11, 4).

No olvidemos que, el Dios hecho Hombre, que extendió sus brazos en la Cruz, ha resucitado para abrazarnos y no dejarnos perder en el pecado. Y aun cuando a veces desviemos el rumbo, con la su Luz, que ilumina y aniquila las tinieblas (Cfr. Jn 8, 12), nos alumbra el sendero, nos carga sobre sus hombros y nos perdona, una y otra, y otra vez (Cfr. Evangelii Gaudium 3).

Mis hermanos, la cuaresma ya terminó. ¡Salgamos a proclamar y a convencer a los demas de la misericordia de Dios que nos ha tocado! No nos cansemos nunca de decir que hemos pecado, pero que, por la resurrección de Cristo, la deuda de nuestros pecados ha sido saldada (Cfr. 1 Jn 2,2). Que no te quepa la menor duda de que la gracia que Jesús nos regala, es más grande que cualquier pecado (Cfr. Rm 5, 20; Misericordiae Vultus 3). ¡Sólo si nosotros así lo queremos! (Tb 13, 6)

No dudes en entregarle a Jesús tu corazón, para que lo sane y lo renueve. No hay porque huir del amor de la Resurrección. Todo en el Señor Jesús es amor. Es misericordia que, derramada en nuestros corazones por el Espíritu Santo, nos hace tener y dar vida a los demás.

No perdamos la esperanza, Cristo no está muerto. ¡Él vive! Logo

LuisDonaldoLuis Donaldo González Pacheco es seminarista del segundo grado de Filosofía. ¡Oremos por él!

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