1,100 GRAMOS DIARIOS

Un  kilo con cien gramos. Ese es el promedio de basura diaria que tiramos en Nuevo Laredo, según los últimos informes que brindó SETASA. El promedio es superior al de nivel nacional. Tal vez, no nos parezca mucho, pero, cuando las sumamos, estamos hablando de más de 450 toneladas de basuras diarias. Desafortunadamente, a pesar de todos los esfuerzos, la campaña de separación de desperdicios no dio los resultados esperados debido a la falta de colaboración de los ciudadanos neolaredenses y a la falta de difusión para la recolección de reciclables. Esta idea, ayudaría que el nivel de basura disminuyera. Sin embargo, las toneladas siguen aumentando en un relleno sanitario que pronto se verá saturado.

Desafortunadamente, no solamente existe el despilfarro de productos desechables –hábito demasiado arraigado en nosotros, a pesar de conocer que estos productos no son biodegradables-, así como estrategia de las grandes tiendas para el uso de las bolsas ecológicas. Existen otros desperdicios, que, al no ver su acumulamiento, no le damos su importancia debida, a pesar de las consecuencias que padecemos precisamente por ello.

Desperdicio de oportunidades para la ciudad. El periódico ha mencionado con insistencia la falta de una visión de futuro en los niveles de gobierno y en las iniciativas privadas, por la búsqueda de soluciones a corto plazo, que ponen en evidencia la falta de creatividad.

Desperdicio intelectual. No dejaron de sorprenderme las palabras de una candidata a diputada que, abandonando el recurso fácil y complaciente afirmó con sinceridad que no felicitaba a los maestros, debido a los magros resultados en la educación, a los famosos puentes y al descenso del nivel educativo. Sin negar la responsabilidad del personal docente, se descubre que son muchos alumnos que desperdician amargamente muchas de sus horas en las redes sociales, como antes se hacía con la televisión. El empeño de los alumnos no puede ser sustituido por un buen maestro, ante un enemigo tan fabuloso y absorbente como lo es el internet.

Y lo peor, vidas desperdiciadas. Es decir, estilos de vida en lo que lo único que importa es pasarla bien y al margen de las causas más justas. No cabe duda de que necesitamos momentos de esparcimiento y alegría ante los retos de la vida. Pero esas obsesiones por vivir de una manera irresponsable es otra cosa.

No podemos seguir viviendo como si nuestro planeta no importara. Esto no es una opción, sino una exigencia que debe de nacer desde nuestro seguimiento del Evangelio.

El mes de julio se realizará en la ciudad de México el Encuentro Nacional número 35 de la Pastoral Penitenciaria con el lema: “Realizar la Fe recibida, reflexionar en la Fe Vivida para trasmitir y fortalecer en la Fe a nuestros hermanos que padecen la realidad carcelaria”. Es un llamado al cambio de actitud. Benedicto XVI en su bello mensaje para el 1º de enero pasado escribió: “Es necesario enseñar a los hombres a amarse y a educarse en la paz y a vivir con benevolencia, más que con la simple tolerancia. Es fundamental que se crea el convencimiento de que hay que decir no a la venganza, hay que reconocer las posibles culpas, aceptar las disculpas sin exigirlas y, en fin, perdonar de modo que los errores y las ofensas, puedan ser en verdad reconocidas para actuar juntos en hacia la reconciliación.

“Esto supone la difusión de una pedagogía del perdón. El mal, en efecto se vence con el bien y la justicia se busca imitando a Dios Padre que ama a todos sus hijos, Es un trabajo lento, porque supone una evolución espiritual, una educación a los más altos valores, una visión nueva de la historia humana” (7)

Hermanos sacerdotes, cristianos que se esfuerzan por construir la paz, los invito a colaborar en la Pastoral Penitenciaria. Su presencia en los Penales y el Centro Tutelar de Menores será siempre agradecida.

 

Por Pbro. LEONARDO LÓPEZ

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