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25 Encuentro Provincial de Seminarios Mayores

Del 14 al 16 de septiembre, la Diócesis de Nuevo Laredo fue sede del vigésimo quinto encuentro provincial, donde, como Iglesia que peregrina, recibimos a las diócesis hermanas de Monterrey, Linares, Piedras Negras, Saltillo, Cd. Victoria, Tampico y Matamoros.

En este año jubilar, al que nos invitaba el Papa Francisco, de feliz memoria, a ser peregrinos de esperanza, fusionamos ambos acontecimientos para hacer vida el lema del encuentro: “Con júbilo y esperanza respondemos”. Así, se propició un momento ameno y fraterno, donde los seminaristas convivieron como hermanos de un mismo Padre, de una misma Madre, la Iglesia, y unidos por la misma sangre de Cristo Jesús.

También se dio pie a una reunión donde los rectores y formadores de los seminarios, presididos por Mons. Carlos Santos, obispo auxiliar de Monterrey y encargado de los seminarios en nuestra provincia, pusieron en común la formación inicial de los seminaristas y compartieron realidades diocesanas, con el objetivo de seguir creciendo y formando a los futuros sacerdotes, hasta que el mismo Cristo se forme en cada uno de ellos.

Un poco de historia

La historia de las provincias eclesiásticas en México inicia con la evangelización postconquista, cuando se establecieron las primeras diócesis, como Tlaxcala y México, en 1530 y 1546 respectivamente, formando así la primera provincia eclesiástica. A lo largo de los siglos, este territorio se expandió y reorganizó con la creación y desmembración de nuevas diócesis y arquidiócesis, consolidándose en el siglo XXI en 19 provincias eclesiásticas con 91 diócesis, para coordinar la labor evangelizadora y pastoral en el país.

“Para promover una acción pastoral común en varias diócesis vecinas, según las circunstancias de las personas y de los lugares, y para que se fomenten de manera más adecuada las recíprocas relaciones entre los Obispos diocesanos, las Iglesias particulares se agruparán en provincias eclesiásticas delimitadas territorialmente.” (c. 431, §1).

Desde el año 2000 se tuvo a bien crear un espacio de encuentro entre los seminarios de la Provincia de Monterrey. Tiempo atrás, el Seminario Arquidiocesano de Monterrey era el lugar donde la mayoría de las diócesis —Monterrey, Linares, Tampico, Ciudad Victoria, Saltillo, Matamoros, Nuevo Laredo y Piedras Negras— se formaban juntas. Sin embargo, por los procesos y directrices de cada seminario, se han buscado otros espacios o casas de formación para los seminaristas. Aun así, eso no ha sido un impedimento para seguir encontrándonos como hermanos que caminamos hacia la misma meta: entregar la vida hasta la eternidad.

Agradecemos a toda nuestra diócesis, a sus fieles, a los sacerdotes, al equipo formador y a los seminaristas que hicieron posible que la experiencia de este encuentro fuera verdaderamente una experiencia de Dios.