San Pedro, Roma.- El domingo 7 de septiembre de 2025, en una solemne ceremonia celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa Leo XIV proclamó santo a Carlo Acutis, conocido en todo el mundo como el “influencer de Dios”. Con este acto, la Iglesia Católica reconoce oficialmente la santidad del primer joven millennial.
Un joven para nuestro tiempo
Carlo nació en Londres en 1991 y vivió en Italia hasta su fallecimiento en 2006, a los 15 años, víctima de leucemia. Desde temprana edad mostró una fe profunda y un amor especial por la Eucaristía, a la que llamaba “mi autopista al cielo”.
A pesar de su corta vida, dejó un testimonio extraordinario. Amante de la tecnología, los videojuegos y el fútbol, Carlo utilizó sus conocimientos en informática para crear un sitio web en el que documentó milagros eucarísticos alrededor del mundo. Su creatividad y sencillez lo convirtieron en un referente cercano para los jóvenes.
El camino a la santidad
Su causa inició en 2012 en la Arquidiócesis de Milán. En 2018 fue declarado venerable por el Papa Francisco, y en 2020 fue beatificado tras el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión en Brasil. Posteriormente, un segundo milagro ocurrido en Costa Rica abrió el camino para su canonización.
La ceremonia en el Vaticano
La misa de canonización fue presidida por el Santo Padre ante decenas de miles de fieles provenientes de todo el mundo, especialmente familias y jóvenes inspirados por la vida de Carlo. Durante la homilía, el Papa destacó que la vida de Acutis es una prueba de cómo la santidad es posible en medio de la vida ordinaria, recordándonos que todos estamos llamados a hacer de nuestra existencia una obra maestra para Dios.
En la misma ceremonia también fue canonizado el beato Pier Giorgio Frassati, modelo de santidad para los jóvenes del siglo XX, ofreciendo así a las nuevas generaciones dos ejemplos luminosos de fe y compromiso cristiano.
Un ejemplo cercano para los jóvenes
Carlo Acutis sigue inspirando a miles de fieles alrededor del mundo. Su testimonio muestra que es posible vivir con alegría, sencillez y fidelidad a Cristo en medio de la modernidad. Vestido con jeans, tenis y sudadera incluso en su sepulcro, se presenta como un santo cercano, capaz de hablar al corazón de los jóvenes de hoy.
Su madre, Antonia Salzano, subrayó que el legado espiritual de su hijo es un llamado a vivir el Evangelio con naturalidad y valentía, poniendo la tecnología y los talentos al servicio de la evangelización.

